En su ruta por los países del continente para promocionar las bondades de la Declaración de Chapultepec sobre libertad de prensa y sostenibilidad democrática, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) ha congregado exitosamente a los medios de comunicación más importantes, pero no ha conseguido atraer a la ciudadanía. El equipo de la revista Perspectiva, siempre sensible a estos temas, saluda el esfuerzo que desde 1994 viene realizando la SIP por posicionar la importancia de la libertad de prensa al interior de los órganos legislativos y los logros conseguidos. Por ello, asistimos al evento que tuvo lugar el 22 de enero pasado en la Universidad de los Andes, una de las citas de la SIP en Colombia. Fueron muy estimulantes los testimonios de los venezolanos Asdrúbal Aguiar, del diario digital independiente El Impulso, y Miguel Otero, presidente y editor del diario El Nacional, protagonistas de la lucha que deben enfrentar cada día las salas de redacción de medios no oficialistas en Venezuela. Además de las reflexiones estrictamente relacionadas con el oficio de informar, ambos representantes de la resistencia democrática desde los medios, se lanzaron a caracterizar el nuevo escenario de la represión a esta y otras libertades: en el pasado, los libros ardían en la hoguera, los funcionarios de la censura revisaban previamente los contenidos de diarios y revistas con un gran lápiz rojo, y para reunirse un grupo de más de 20 personas, debían contar con un permiso, por no hablar del lingüicidio que caracterizó a la dictadura franquista. Hoy, buena parte de los gobiernos de la región ejercen la censura u otro tipo de restricciones con mayor sutileza. Con el tiempo, los gobiernos consiguen monopolizar las licencias, ya sea por medio de leyes ambiguas para regular la comunicación impresa e internet, o simplemente asfixiando la frágil economía proveniente de la publicidad. Usando la inseguridad social como excusa (como en el motín de la cárcel de Uribana en Venezuela, en donde la ministra para los servicios penitenciarios, Iris Varela, culpó al canal Globovisión y al diario El impulso de causar la situación), justifican sus excesos y terminan incluso permeando todos los poderes estatales para asegurar todo el espectro de poder. De ahí que la cruzada continental de la SIP, en cabeza este año del ecuatoriano Jaime Mantilla, represente un bálsamo frente a la nueva oleada de gobiernos que ponen obstáculos a la libertad de prensa en la región. Pero… ¿Y dónde están los ciudadanos? Las necesarias reflexiones y discusiones sobre libertad de prensa han estado circunscritas a un ámbito compartido por periodistas, académicos y medios de comunicación, que no siempre cuentan con la credibilidad y la aquiescencia del público como representantes del interés general. Como se reportó en este tweet del diario El Tiempo, la ciudadanía permanece ausente de los espacios en los que se producen estas discusiones. Aunque el informe del Barómetro de las Américas-LAPOP 2012 muestra que los ciudadanos de las Américas tienen un nivel de confianza relativamente alto (en promedio 59.1 en una escala de 1 a 100) en los medios de comunicación de la región, estos no cuentan con una base de apoyo social amplia, fundamentalmente por dos razones. La primera es el vínculo que la ciudadanía puede hacer entre los medios de comunicación y el poder político y económico, en el que más que herramientas de control y regulación del poder, los medios se convierten en instrumentos de propaganda que administran la información de acuerdo con intereses particulares. La imagen de los medios de comunicación como títeres (que inspiró la ilustración de esta nota), muchas veces está bien justificada. Por ejemplo, durante el mes de octubre del 2012, se conoció que varios medios de comunicación colombianos publicaron información favorable o dejaron de publicar información desfavorable sobre la empresa petrolera Pacific Rubiales, al convertirse en uno de sus principales anunciantes. Incluso, el periodista Daniel Pardo, fue despedido al comprometer en una de sus columnas, al medio en el que trabajaba. La segunda razón es la inexistencia de lo que algunos párrafos atrás llamamos “necesidad” de las reflexiones y discusiones sobre la libertad de prensa, información y expresión para la ciudadanía en general. En palabras de Omar Rincón, director del Centro de Estudios en Periodismo (CEPER) de la Universidad de los Andes: “el discurso de la libertad de expresión no llega a la sociedad porque no es una necesidad sentida…” Además, en lo que consideramos todo un recital de “sentido común”, Rincón -en exclusiva para Perspectiva- nos habló sobre la necesidad de convertirnos en auténticos medios para el ciudadano común, abriendo espacios de participación y debate. En Perspectiva estamos convencidas de que ese es el camino a seguir, y a manera de breve declaración de intenciones, en los próximos meses estaremos trabajando para que nuestros usuarios sean los verdaderos protagonistas y se apropien de este espacio en donde caben todas las voces, todas las perspectivas. |