Las noticias del fin de semana en varios países de América Latina muestran tres elementos importantes. El viernes, más allá del exitoso lanzamiento mundial de la nueva película de Batman, Argentina y Cuba recibieron buenas nuevas. En Argentina, tras la derrota en el Senado - por un empate en la corporación resuelto por el vicepresidente Julio Cobos - del proyecto de ley que buscaba hacer de las “retenciones móviles” una medida permanente, el ejecutivo determinó cancelar el esquema impositivo.
Las retenciones móviles tenían como objetivo aumentar hasta en un 50% los impuestos a las exportaciones de soja y otros granos según los precios internacionales de los granos. Las retenciones generaron un conflicto que logró dividir al país. Incluso, se cuestionó la constitucionalidad de la resolución que creo las retenciones inicialmente, pues es solo el Congreso el autorizado para crear impuestos. La presidente defendió el impuesto como una medida para enfrentar la pobreza, y presentó el derrotado proyecto de ley a la corporación para evitar debates de constitucionalidad. Más que un instrumento de lucha contra la pobreza, la medida parecía estar orientada principalmente a aumentar los recaudos del fisco y enfrentar problemas en la recaudación y déficits. La medida generó el efecto contrario:
El país estuvo al borde de una crisis de desabastecimiento, la economía -que crecía a un ritmo anual de un 8%- comenzó a frenarse, la inflación se disparó y el consumo y las inversiones cayeron
En efecto, si bien la medida puede contribuir como un elemento de lucha contra la pobreza, como afirmó recientemente CIPPEC el objetivo de todo cambio a las reglas de juego debe estar orientado a crear un “conjunto de políticas consistentes que no perjudiquen a la producción y la inversión en el sector agropecuario”.
Junto con esta buena noticia que contribuirá a aliviar las tensiones en Argentina, y que muestra los límites al poder ejecutivo como lo afirma Mary Anastasia O’Grady, Cuba dio un pequeño paso hacia su posible futura apertura. Agentes privados organizados en cooperativas podrán adquirir en concesión tierras que son propiedad del estado para explotarlas. La medida será puesta en marcha con el fin de reactivar el sector agrícola, dar uso a tierras ociosas que son propiedad del estado, reducir importaciones de bienes de la canasta básica, y contribuir a la reducción en los precios de dichos productos. La medida ha sido catalogada como una de las reformas más significativas desde que Raúl Castro asumió el poder. El estatismo nunca ha sido el camino adecuado. En efecto:
En un principio los pobres estaban contentos y aullaban de felicidad en cada esquina del bosque. Poco tiempo después comprendieron que el gran bandolero de Sherwood sólo sabía redistribuir la riqueza, pero no crearla.
Yoani Sánchez lo ilustra muy bien. Después de casi cincuenta años de la “revolución”, los líderes cubanos parecen darse cuenta de el fracaso del estatismo. Aunque las concesiones sobre tierras propiedad del estado son solo un pequeño paso, la apertura y las reformas deben ser más radicales.
Finalmente, los ciudadanos colombianos sorprendieron al mundo. Más allá de conmemorar su fiesta de independencia, una fecha que generalmente es sinónimo de descanso y pocas alusiones a la historia, el 20 de julio los colombianos salieron a las calles de su país y a las de diferentes ciudades del mundo para celebrar uno de sus hitos fundacionales. La masiva asistencia a los eventos organizados no es el resultado de un nuevo patriotismo. Son la manifestación más contundente para pedir la liberación de todos los secuestrados en manos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FARC) y otras fuerzas irregulares, rechazar la violencia y clamar por la paz. Muy pocas veces en la historia del país las marchas ciudadanas han sido tan masivas como las del pasado 20 de julio. Sin duda un hito histórico en la historia reciente de Colombia.
Los tres eventos llevan a tres conclusiones. En primer lugar, el Senado argentino contribuyó a limitar los poderes del ejecutivo aunque fuera el vicepresidente quien haya dado el voto decisivo. Las retenciones móviles parecían atender más a un capricho de Cristina Fernández, que a una necesidad para Argentina. El estado de derecho, y sus instrumentos de pesos y contrapesos, contribuye a la estabilidad y al progreso económico en el largo plazo. Una lección que Argentina debe tener en cuenta.
Segundo, el liderazgo cubano necesita adoptar de manera más radical la economía de mercado así como un sistema democrático. Los precios de los productos agrícolas, importados en su mayoría, no caerán de la noche a la mañana. Las concesiones son importantes, pero no suficientes. Pasos más radicales para brindar propiedad sobre la tierra son necesarios para animar el espíritu empresarial en Cuba.
Finalmente, una ciudadanía activa es fundamental para fortalecer los procesos democráticos. Las recientes movilizaciones colombianas son una manifestación de un deseo: el rechazo contundente a la violencia y específicamente a los actos que coartan la libertad individual. Ante todo, las celebraciones del 20 de julio muestran el respaldo a las instituciones del estado de derecho. Son estas instituciones, y no las armas, las contribuyen a que el individuo manifieste sus opiniones y desarrolle su potencial creador.