Brasil y las preguntas por responder

March 10th, 2010 Carlos Aramayo Posted in América Latina, Brasil, Estados Unidos, elecciones, política exterior | No Comments »

brazilEn los últimos doce años el prestigio y la influencia de Brasil en el mundo han ido adquiriendo una envergadura cada vez  más acorde con la dimensión y riqueza del país. Brasil es actualmente un polo de poder regional en el hemisferio occidental y ocupa un rango especialmente importante en Sudamérica, donde en muchos aspectos ha desplazado a EE.UU. como protagonista. No obstante, Brasil también es objeto de críticas, que sugieren que la política exterior del país carece de un código moral. De hecho, el factor que distingue a su política exterior es el extraordinariamente amplio espectro político e ideológico con las que el Gobierno Brasilero mantiene relaciones cordiales y activas. Según este prisma Brasil evita tomar posturas firmes en asuntos internacionales vitales y a la vez complicados. Cabe mencionar que ha entablado relaciones estrechas con países “parias” como Irán.

¿Qué puede esperar la comunidad internacional de un país como Brasil, con un poder recientemente adquirido y cada vez más influyente? ¿Cómo puede utilizar la influencia y la buena imagen que se ha forjado en asuntos regionales y mundiales? ¿Afrontará la complicada tarea de hacer frente a los retos regionales e internacionales como la pobreza, la democracia, los derechos humanos, la proliferación de armas nucleares, y el cambio climático, entre otros? ¿Decidirá luchar por sus intereses estratégicos de manera unilateral o multilateral?

Estas son unas cuantas preguntas que el candidato por el Partido da Social Democracia Brasileira, José Serra y la candidata por el partido de gobierno (Partido dos Trabalhadores)  Dilma Rousseff deberán responder.

La edición No.20 de Perspectiva también discute a fondo algunos temas claves de política exterior en la región.

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Institucionalidad en construcción

March 10th, 2010 Nadya Aranguren Posted in América Latina, Colombia, administración pública, democracia, elecciones | No Comments »

Con la elección de un nuevo congreso el próximo domingo 14 de marzo, se dará fin a una de los períodos más controvertidos y difíciles para esta institución en Colombia. El congreso 2006-2010 termina su ciclo con uno de los más bajos niveles de credibilidad y confianza entre los ciudadanos. El Índice de Transparencia Nacional de la Entidades Públicas, –publicado por el capítulo Colombia de Transparencia Internacional–, que busca medir las condiciones institucionales que favorecen o previenen el surgimiento de riesgos de corrupción en las entidades públicas, clasificó tanto al Senado como a la Cámara de Representantes, dentro un nivel de riesgo medio-alto de corrupción. A su vez, los resultados del Panel de Opinión 2009, realizado por la firma encuestadora Cifras & Conceptos, posicionan al congreso colombiano como la segunda institución con menos confianza entre los colombianos, con tan solo un 43%.

Aunque el cambio de representantes no soluciona automáticamente los problemas que enfrenta el congreso, es el primer paso para que el órgano legislativo recupere la confianza de los ciudadanos. Sin embargo, quienes queden elegidos, no deben olvidar que esta confianza se recupera ejerciendo una labor real, acorde con el mandato que les ha otorgado la Constitución como máximo órgano de representación de la población, debatiendo y aprobando reformas estructurales que solucionen los problemas de contenido social, económico y político. La ciudadanía espera resultados concretos y cambios efectivos en la dinámica política, y el nuevo congreso cuenta con herramientas como la Ley de Bancadas, y la reforma política de 2009, para demostrar qué tan comprometido está con sus representantes y con la construcción de una mejor institucionalidad para el país.

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De la OEA, la Celac y otros intentos

March 9th, 2010 Andrea Benavides Posted in América Latina, Integración regional, Relaciones Internacionales, Sistema Interamericano | No Comments »

Mucho se ha dicho sobre la falta de liderazgo y la débil gestión de José Miguel Insulza, actual secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), sin embargo, hasta la fecha, parece ser el único candidato interesado en continuar con esta tarea, a pocas semanas de realizarse la Asamblea General Extraordinaria para elegir su relevo.

La falta de candidatos a suceder a Insulza no es más que una muestra del debilitamiento interno de la OEA, que no sólo ha sido criticada por su escasa capacidad de intermediación en conflictos como los presentados entre Colombia, Venezuela y Ecuador, o la poca determinación frente a los hechos que acompañaron la destitución del presidente Zelaya en Honduras, sino por las dificultades financieras que atraviesa, aún siendo Estados Unidos y Canadá sus mayores aportantes.

De fondo, sin embargo, hay un telón mayor: el débil liderazgo y capacidad de acción de los países miembros para hacerle frente a los grandes retos que acompañan a América Latina, representados no sólo en dos modelos políticos diametralmente opuestos, sino en tensiones crecientes de índole político, comercial y de seguridad.

Así las cosas, ¿para qué hablar de la sustitución de la OEA o de la creación de nuevos organismos supranacionales como el propuesto en la reciente cumbre del Grupo de Río en Cancún, bajo el nombre de Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), si la realidad política del continente muestra que, más que esfuerzos de integración y preservación de la institucionalidad democrática, lo que existe es una puja de poder entre un discurso retardatario y un ala progresista, al mejor estilo de la guerra fría?

¿Qué garantiza, como lo proponen sus artífices, que un espacio netamente latinoamericano, sin la presencia de potencias como Estados Unidos y Canadá sea capaz o, mejor aún, esté realmente interesado en ayudar a avanzar a la región hacia una agenda común? América Latina cuenta con una agenda compartida en temas de narcotráfico, lucha contra la pobreza, problemáticas ambientales y presencia de actores armados ilegales, entre otros asuntos, sin embargo los planes individuales de los países, en especial de aquellos influenciados por el presidente Chávez, parecen ir claramente en otra dirección.

Si bien es importante contar con organismos propios que lleven la vocería de la región, ¿para qué más Grupos de Río, Albas y Unasures, si los miembros ya muestran evidencias de desconfianza y falta de interés en el diálogo mutuo, como ha venido sucediendo hasta ahora?

¿Para qué espacios sin la presencia de naciones como Estados Unidos, Canadá y España, si a la par se vienen desarrollando encuentros y alianzas con países como Irán o China, contrarios a la tradición democrática de occidente y que traen mayor tensión a la región? ¿Para qué nuevas OEAs y cartas democráticas interamericanas, si al apuntar hacia nortes diferentes nadie podrá ponerse de acuerdo sobre qué son abusos o violaciones a la carta y qué sanciones o castigos imponer a los países miembros?

La solución no parece estar en seguir potenciando liderazgos disonantes o legitimar relaciones vecinales basadas en el irrespeto y el descrédito como ocurriría en un nuevo ente supranacional, sino revisar la evidencia histórica y volver a discutir sobre el mejor futuro para América Latina, que ya ha hecho un esfuerzo correcto e importante por consolidar su democracia y principios como la libertad, la libre empresa y el equilibrio de poderes. ¿Cómo restablecer la confianza, cordialidad y norte común en el continente? No creo que la propuesta de creación de la Celac, presionada por el presidente Chávez, sea la respuesta.

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El ponche presidencial

March 8th, 2010 CEDICE Posted in América Latina, Venezuela | No Comments »

Por: Víctor Maldonado C. Miembro Comité Académico de Cedice

El gobierno del presidente Chávez parece una copia al calco del que fue presidido por Salvador Allende, aunque el primero haya terminado en tragedia y el nuestro lo tengamos que sufrir todavía como una gran farsa. Lo cierto es que ambos se propusieron superar al capitalismo y avanzar hacia la construcción de una sociedad socialista, para lo cual identificaron un obstáculo principal que debían rápidamente resolver en la disolución radical de la institucionalidad burguesa.  Ambos decidieron construir la experiencia socialista sobre las ruinas provocadas en el Estado burgués, su legalidad y sus principales instituciones, eso sí, aspirando a no desorganizar la producción, peligro que por lo menos el primero, más inteligente y mejor formado que el nuestro, sabía que podía resultar inminentemente fatal. La historia registra que aun habiendo intentado tomar todas las previsiones, al final esa crisis total acabó con cualquier posibilidad de éxito.

Si algo demostró el fallido gobierno de Allende fue que ningún gobierno o partido puede conferirse el derecho de pensar por el resto de la sociedad. Que es absolutamente falaz la interpretación del pueblo que dice encarnar el presidente porque lo que realmente ocurre es la apropiación indebida del poder por parte de un grupo muy pequeño que se paga y se da el vuelto, impidiendo la necesaria cooperación social que exige un país complejo y con ansias de modernidad como el nuestro. La obsesión ideológica del presidente, ese tono fundamentalista de su discurso y de todas las decisiones que toma lo han reducido a una mala caricatura cubana. Ni en las comiquitas resulta verosímil que frente al colapso eléctrico se haya colocado a una persona sin experiencia alguna en el tema, y que luego de los primeros desastres, haya decidido sustituirla por otra que tampoco tiene la experticia que se necesita. Esa especial recalcitrancia para insistir en los errores, esperando que alguna divinidad compasiva resuelva los entuertos que provoca representa la incapacidad adquirida por el gobierno para cooperar en la solución de los problemas nacionales. Ellos que tienen el poder político, las instituciones postradas a sus pies y toda la renta petrolera son incapaces de saltar la talanquera del sectarismo para salvar al país del colapso, y de paso oxigenar su propia opción política.

Este largo enero, lleno de despertares ingratos, por lo menos nos debe hacer recordar algunas viejas lecciones. La primera es la escasa capacidad que tiene la ideología marxista para enfrentar con algún grado de éxito la complejidad social. La lógica de su fracaso esencial es querer reducirlo todo al epíteto  burgués, la primera condición de la destrucción de lo que ellos imaginan contrario a la utopía de la igualdad social forzada. Necesitan por lo tanto abatir cualquier diferencia, llámese pluralismo, propiedad, libertades y la justicia que resulta del apego al Estado de Derecho. Por eso el resultado es la división estanca y odiosa entre los leales a la ideología sin importar su capacidad y experticia, y el resto del país, donde hay talento pero no compromiso ideológico suficiente como para encomendarle una tarea de Estado. Por esa ruta llegamos a los que hoy son los responsables de los errores garrafales que se están cometiendo: un grupo compacto de incapaces comprometidos que están comandando el país, mientras que el talento se dispersa en la diáspora obligada por la represión y la falta de oportunidades.

La segunda lección es una negación. Ya sabemos que no es cierta la pretensión de recursos petroleros infinitos e inagotables. La devaluación ha sido una vía tortuosa para darnos cuenta que podemos dilapidar sin retorno inmensas fortunas y continuar siendo pobres y dependientes de una renta que está condenada a la mengua. Esta ideología, al confundir las prioridades del país con la obsesión demoledora enfilada contra las instituciones burguesas, nos ha hecho perder una oportunidad incomparable de fundamentar el desarrollo nacional en la producción y el trabajo de los venezolanos. La tercera nos muestra la ingrata especialización del gobierno socialista en la represión cruel y despiadada de cualquier muestra de disidencia. El control social ha incapacitado al gobierno para cualquier cosa diferente que provocar miedo.

La esencia ideológica del gobierno es su propio techo. Esta revolución adolescente, histeroide y novelesca no puede confrontarse con la realidad ni deliberar lo suficiente como para atajar las dificultades.

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El Eje Lima-Santiago

March 5th, 2010 Edwar Escalante Posted in América Latina, Chile, Peru, democracia, economía | 1 Comment »

En pocos días más Chile tendrá un nuevo presidente en ejercicio, Sebastián Piñera, probablemente el hombre más rico de ese país fue elegido por la mayoría del pueblo chileno, dando inicio a un periodo histórico que  afirmara todavía más la pulcritud de la democracia chilena. Pero como la campaña presidencial y las primeras declaraciones del presidente electo han demostrado, seria mezquino resumir los atributos de Sebastián Piñera refiriéndonos a él por su fortuna solamente.
Parece ser que estamos ante un hombre con las ideas tan claras como su franqueza. Aunque muchas veces las ideas que han recorrido América Latina enriquecieron nuestra cultura llevándonos hacia la vanguardia en las letras y las artes. La política y los encargados de ejercerla la han envilecido llevando el debate ideológico hacia la carencia de ideas y la grosera utilización de insultos. Nos han conducido hasta la marginalidad intelectual, ahí donde ideas, expulsadas del debate racional en cualquier otra parte por merito propio, han encontrado un albergue, un santuario que sus custodios han construido sistemáticamente reduciendo la democracia a una forma de elección y olvidando que demanda principios de gobierno. Un caso patético, el gobierno venezolano.
Esas circunstancias sin embargo, han consolidado un bloque opositor que representa la sensatez económica, la alternancia en el poder y el respeto por las libertades en países como Perú, Colombia y Panamá. Sebastián Piñera con admirable e inesperada precisión, con aplomo  y severidad, ha manifestado lo que la decencia más elemental obligaba decir hace mucho tiempo: “Yo tengo muchas diferencias con la forma en que se están manejando los temas públicos en Venezuela” dijo. Con esas palabras, el doble rasero cultivado con ahínco por su antecesora parece haber abandonado La Moneda junto a la Concertación.
Chile puede con Piñera y con el Perú, alcanzar un liderazgo continental que acabe con las pretensiones del Socialismo del siglo XXI, puede contar con el Perú para formar la bisagra inquebrantable ante populismo y al atraso,  un eje al que puede sumarse Colombia y Panamá donde también se vislumbra un camino auspicioso para la Democracia. Read the rest of this entry »

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El legado de Álvaro Uribe

March 2nd, 2010 Jorge Godoy Coy Posted in Colombia, democracia, elecciones | 1 Comment »

¿Cómo recordarán los colombianos a Álvaro Uribe? ¿Pasará al anonimato después del 7 de agosto de 2010? El pasado viernes la Corte Constitucional colombiana concluyó un debate de aproximadamente dos años al declarar como inconstitucional una ley que convocaba a un referendo para permitir que un presidente en ejercicio corriera por tercera vez. La revista Semana calificó estos dos años como un lunar innecesario. La reelección domino el debate nacional, paralizó la agenda legislativa y desplazo la agenda económica.

Fedesarrollo llamó la atención a través de su publicación Economía y Política, participación en eventos públicos y entrevistas en numerosas ocasiones sobre el impacto de la reelección en asuntos económicos de interés. Por ejemplo, a pesar del impacto de los costos de los impuestos parafiscales en el mercado de trabajo y su peso en los niveles de desempleo, subempleo e informalidad quedaron desplazados por caprichos mesiánicos. En efecto, enfrentar esta discusión y tomar medidas al respecto afecta la probabilidad de elección de un presidente en ejercicio con ambiciones reeleccionistas. No en vano el Ministro Diego Palacio afirmó públicamente que tocar el tema de los parafiscales era poco probable debido a la impopularidad que generaría cualquier decisión al respecto en medio de un periodo electoral.

Si bien hay ganancias en materia de seguridad a pesar de que la ampolla puede reventarse con gran facilidad, por no hablar de lo controversial de algunas medidas, el gobierno Uribe deja altos niveles de desempleo (entre el 12 y 15%), informalidad (58% urbana y 75% rural) y preocupantes niveles de subempleo. Adicionalmente, bajo el argumento de la “confianza inversionista” Read the rest of this entry »

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Venezuela y su inviable modelo productivo socialista

February 24th, 2010 Clara Rincon Posted in América Latina, Venezuela | 1 Comment »

La Venezuela de la era Chávez asienta su modelo fundamentado filosóficamente en la propuesta del “Socialismo del siglo XXI” de Heinz Dieterich Steffan, quien parte del fin de la civilización burguesa y el agotamiento estructural de las instituciones básicas de éste sistema.

Dieterich, plantea la aparición de las estructuras constitutivas en el seno de una nueva civilización postburguesa, en el marco de una lógica de la evolución social de la humanidad. De este modo, diseña un modelo de Estado no clasista enmarcado en la justicia social y en el modelo de “Economía de equivalencias” de Arno Peters, que propone la sustitución de la economía de mercado –con la consecuente desaparición de la ganancia y de la propiedad privada de los medios de producción– por la Economía equivalente donde el precio no será determinado por la oferta y la demanda, sino por el valor de los bienes producidos en términos de tiempo, con lo que se traza la equivalencia del salario eliminando toda jerarquía y división social del trabajo.

En esta línea, el presidente Chávez establece el Proyecto Nacional Simón Bolívar-Primer Plan Socialista-PPS-Desarrollo Económico y Social de la Nación 2007-2013, que en el área económica plantea la implementación del Modelo Productivo Socialista, como un modelo productivo endógeno que sea la base económica del Socialismo del siglo XXI y que tiene como uno de sus componentes esenciales las Empresas de Producción Social (EPS). En este sentido, se propone la disminución –por no decir la desaparición– de la empresa privada en beneficio de la conformación de empresas de economía social o empresas mixtas, pero enfatiza en que será el Estado quien conserve “el control total de las actividades productivas que sean de valor estratégico para el desarrollo del país y el desarrollo multilateral y de las necesidades y capacidades productivas del individuo social”. Dicho modelo propone generar, apropiarse y distribuir los excedentes económicos y de la renta petrolera que es la base de la economía venezolana.

A partir de lo anterior, cabe preguntarse, en términos reales, ¿cuál es la situación actual de Venezuela en su escenario económico?

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