En general, puede decirse hoy que América Latina cuenta con perspectivas prometedoras: en 2010 la región presentó un crecimiento económico de 6.1% y se estima que se expanda entre 4% y 4.5% para 2011. Sumado a esto, en la mayoría de países se han llevado a cabo elecciones de manera regular, en relativa calma y con aceptación generalizada de los resultados. Para algunos analistas, los gobiernos de la región han implementado medidas acertadas en política internacional y económica, por ejemplo, disposiciones contra-cíclicas para amortiguar los efectos de la más reciente crisis financiera internacional. En este contexto, no pocos han señalado que América Latina y el Caribe “están preparados para asumir con seguridad el papel que les corresponde en el nuevo escenario mundial”[1].
Pese a ello, los gobiernos de la región no han conseguido tachar de la lista de pendientes un fenómeno que afecta de manera generalizada a casi todos los países: la corrupción; un flagelo que llega incluso a desdibujar excelentes resultados de crecimiento económico. En Brasil, por escándalos de corrupción, 35 personas del Ministerio de Turismo fueron detenidas y los ministros de Defensa, Transporte, Agricultura y el jefe del Gabinete tuvieron que renunciar. Para la presidenta Dilma Roussef este punto se ha traducido no solo en pérdida de favorabilidad sino en una crisis de coalición que tiene la agenda legislativa del gobierno casi congelada. En el caso de Perú, el recientemente posesionado mandatario Ollanta Humala debe afrontar el reto de mantener el sólido crecimiento económico del último quinquenio, enfrentando de manera simultánea los niveles de corrupción e impunidad que incrementaron en el gobierno anterior. Por su parte, en Venezuela escándalos de corrupción destapados durante el actual gobierno han significado la pérdida de más de US$60.000.000, de acuerdo con cifras de la oposición; mientras en Bolivia la percepción de corrupción no solo se ha duplicado, sino que cuatro de cada diez ciudadanos reconocen haber participado en algún momento en actos de corrupción.
Desafortunadamente, los ejemplos continúan, pues en los países con jornadas electorales próximas, la situación no resulta ser diferente. Colombia elegirá sus autoridades locales en el mes de octubre y un tema central de campaña ha sido la corrupción. Todos los candidatos han tenido que formular propuestas o pronunciarse al respecto, en especial en la capital Bogotá, donde el tristemente célebre “carrusel de la contratación” ha dejado como saldo un alcalde destituido, millones del erario público dilapidados y una ciudadanía decepcionada y escéptica. Por su parte, Guatemala celebró sus elecciones generales el 11 de septiembre, en medio de lo que la prensa nacional ha denominado la “danza de los millones del despilfarro” del gobierno actual; al tiempo que la campaña presidencial se libra en medio de acusaciones de corrupción y nexos con grupos criminales entre los candidatos. De igual manera Nicaragua tendrá elecciones en noviembre de este año, mientras se libra un proceso de investigación convocado por el propio presidente Daniel Ortega en todas las instituciones públicas para detectar focos de corrupción, ante el destape de un desfalco millonario en la oficina recaudadora de impuestos.
En la región, solo Chile y Uruguay obtuvieron buenos resultados en el Índice de Percepción de la Corrupción de 2010 realizado por Transparencia Internacional cada año[2]. Ante tal panorama, vale la pena preguntarse si la corrupción y el mal uso de los recursos públicos pueden llegar a convertirse en un freno al crecimiento económico y la proyección internacional. En el caso de Brasil por ejemplo, este fenómeno resulta ser el talón de Aquiles de un gigante que hoy se ubica como la séptima economía más grande del mundo.
[1] Bárcena, Alicia. CEPAL. “América Latina crece 6.1% en 2010: Cepal” en CNNEXPANSIÓN. Consultado en http://www.cnnexpansion.com/economia/2011/03/28/america-latina-crece-61-en-2010-cepal, el 8 de septiembre de 2011.
[2] Transparency International. Corruption Perceptions Index 2010 Results. Consultado en http://www.transparency.org/policy_research/surveys_indices/cpi/2010/results, el 8 de septiembre de 2011.










Ya esta en circulación la edición número 23 de la revista Perspectiva, cuyo dossier hemos titulado “