Hugo Chávez está convencido que puede continuar engañando al pueblo venezolano y a los miembros de la Fuerza Armada Nacional. Con este fin se dedicó a hablar durante más de diez horas, en una sorprendente e inaceptable cadena, en su rendición anual de cuentas ante la Asamblea Nacional y en un absurdo e inconstitucional discurso en el acto protocolar militar con motivo de la designación del general Henry Rangel Silva como ministro de la Defensa. Lo primero que hay que decir de su rendición de cuentas es que perdió el tiempo, comprometiendo gravemente su salud, para que sólo se recordara la frase de María Corina Machado: “expropiar es robar”. Esa es la verdad. Ni los gráficos, ni las diez horas hablando tonterías impidieron que su fracaso como presidente de la República fuera percibido dolorosamente por los venezolanos.
Los hechos son testarudos. Venezuela, durante estos once años de gobierno, ha tenido el mayor ingreso petrolero de su historia al alcanzar el precio del barril un promedio de cien dólares, cuando en 1998 apenas era de 8 dólares. Para colmo, el gobierno nacional ha incrementado la deuda pública en doscientos mil millones de dólares, cuando en 1998 era de 28.000 millones de dólares. Hugo Chávez quiso justificar durante su discurso este inaceptable endeudamiento manteniendo que sólo significaba el 23, 6% del Producto Interno Bruto. Esta cifra no es cierta. La realidad es que alcanza el 47% del PIB. La mejor demostración de lo que significa la deuda externa está en el incremento del interés que debe cancelar PDVSA al pasar de una tasa de interés de 5,125% a 12,75% este año y haber sido rebajada nuestra calificación de B+ a BB-.
Ese inmenso ingreso nacional ha sido despilfarrado de una manera absolutamente irresponsable. No existe una obra pública suficientemente importante que lo justifique. Analicemos, en el corto espacio de un artículo periodístico, los principales problemas nacionales para darnos cuenta de esta trágica realidad. Empecemos por la criminalidad. Los homicidios en Venezuela se han cuadruplicado. En 1998, se cometieron 4550 homicidios; en el año 2011, 19.000 asesinatos. Caracas es la sexta ciudad más violenta del mundo. Las razones de este fracaso son muy fáciles de determinar: ineficientes y corrompidos cuerpos policiales, incapacidad para coordinar el esfuerzo policial con las gobernaciones y alcaldías, un incompetente poder judicial y un sistema penitenciario que avergüenza a cualquier venezolano. En esas condiciones es imposible combatir el delito.
Continuemos. El desempleo alcanzó el año pasado el 9,2% de los venezolanos, sólo siendo superado en la América Latina por Colombia y el Perú. Además, hay que considerar el empleo informal que alcanza con facilidad el 50% de la población, originado principalmente por el cierre masivo de empresas. Ciertamente que ha habido un descenso en la pobreza extrema, más no así en los índice de pobreza que alcanza el 21,3% de los venezolanos. La inflación es quizás el flagelo más doloroso que enfrentan los venezolanos. Durante los once años de gobierno con facilidad puede alcanzar el 650%. En el año 2011, la inflación fue de 27,6%, manteniéndose estable con relación a la inflación de 1998 que era cercana al 30%. La diferencia consiste en que actualmente todos los países del mundo han controlado la inflación a un solo dígito.
Analicemos ahora la situación de Petróleos de Venezuela. La deuda de dicha empresa alcanza para el primer semestre de 2011 la cantidad de 29.515 millones de dólares. Este endeudamiento compromete totalmente la capacidad de inversión de dicha empresa, limitando los planes de expansión que ofreció Hugo Chávez en su discurso. La verdad es que la producción petrolera no ha logrado superar la cantidad de 2,826 millones de barriles por día. Un buen ejemplo de la ineficiencia del régimen es la Misión Vivienda. En lugar de presentar, después de 12 años de gobierno, no menos de dos millones de viviendas terminadas, difícilmente podría señalar que ha alcanzado quinientos mil. Si analizamos, además, el estado de la infraestructura nacional tenemos que poner el grito en el cielo. Los hospitales, las carreteras, los aeropuertos, etc. son un verdadero desastre.
No creo que esta trágica realidad pueda darle pie a Hugo Chávez para continuar eternamente en el poder. De allí, que la única frase de su larga perorata que tuvo alguna trascendencia fue aquella en que ofreció entregar el poder si era derrotado. Lamentablemente, esas intenciones quedaron totalmente comprometidas en su intervención en el acto militar para juramentar al general Henry Rangel Silva. Allí, al acusar irrespetuosamente a la oposición democrática de antipatriota, incitó a la Fuerza Armada a no cumplir sus obligaciones constitucionales. Estoy totalmente seguro de que así no será. Los miembros de la Fuerza Armada cumplirán sus deberes militares, reconociendo como su comandante en jefe al ciudadano que gane las elecciones el 7 de octubre de 2012. Lo que si estoy seguro es que no será Hugo Chávez…














