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El comando anti golpe

May 16th, 2012 FernandoOchoaAntich Posted in 7 de octubre, Caso Mackled, Comando anti golpe, DEA, Eladio Aponte, elecciones, Fuerzas Armadas, Henrique Capriles, Henry Rangel, Hugo Chávez, Venezuela, Voluntad popular No Comments »

fochoaantich@gmail.com

Hablemos con claridad. Al bendito comando anti golpe, creado por Hugo Chávez, hay que darle otro nombre. Sencillamente es un comando pro golpe. Esa es la verdad. Surge como respuesta a una nueva situación política que se caracteriza por los siguientes factores: la decisión de Hugo Chávez de ser candidato aún con riesgo de perder la vida; su natural debilitamiento electoral como consecuencia de su imposibilidad de hacer campaña y del cansancio de su imagen después de trece años de fracasos; y el innegable crecimiento de la popularidad de Henrique Capriles. Esta realidad tiene angustiado al chavismo. La abusiva campaña de medios diseñada para destruir la imagen del candidato opositor  y la publicación de encuestas amañadas no ha logrado detener su fortalecimiento electoral. De allí la decisión de crear el comando anti golpe.

No es fácil entender los objetivos de este comando, ya que no conocemos ni a sus integrantes, ni su organización. Lo que si hemos empezado a percibir es el diseño de un único y coherente mensaje en todo el oficialismo  para denunciar la supuesta conspiración de la oposición. Al analizar estos mensaje se observan algunos elementos que se repiten permanentemente: “la derecha está decidida a conspirar ante la certeza de la derrota de Henrique Capriles”; “la derecha recibe instrucciones del imperialismo norteamericano y europeo”; no reconocer de antemano la legitimidad del resultado electoral es una prueba fehaciente de la tendencia conspirativa de la oposición; Hugo Chávez significa la estabilidad, la oposición la violencia; la oposición plantea una cacería de brujas contra el chavismo…

No creo que el objetivo de ese comando pueda ser tan limitado: coordinar unos mensajes en contra de la oposición. Tiene que haber otra finalidad. Algunos analistas han supuesto que es un trapo rojo para tratar de ocultar el impacto del escándalo de las declaraciones del ex magistrado Eladio Aponte Aponte. Detengámonos un poco a analizar todos los vericuetos que han empezado a ser señalados por la opinión pública para valorar su gravedad. El escándalo Aponte ya ha empezado a ser vinculado al caso Mackled, a los asesinatos del general Wilmer Moreno y del Capitán Jesús Aguilarte Gámez, y a una supuesta fuga  a los Estados Unidos, para entregarse a la DEA, del general Hugo Carvajal, ex directos de la DIM. No hay duda, que un escándalo de esa magnitud podría comprometer el resultado electoral.

De todas maneras percibo que detrás de esa maniobra debe haber algo más. El hecho de que el tema de la conspiración se haya vuelto casi el centro de la campaña de Hugo Chávez me da mala espina. No le veo suficiente relevancia para alcanzar esa importancia. Me he puesto a reflexionar sobre el asunto para tratar de relacionar la acusación que se hace contra la oposición, la conspiración permanente de Rangel,  con un conjunto de rumores que circulan en la opinión pública. Se habla de una reunión del general Henry Rangel Silva con los colectivos urbanos de Caracas en el Parque Central. En sus palabras dicen que resaltó la vinculación existente de la Fuerza Armada con el pueblo. Al mismo tiempo circulan rumores de que se preparan hechos violentos en Caracas con la finalidad de poder  justificar una posible  suspensión de las elecciones.

Escribir sobre rumores me parece una falta de seriedad, pero dolorosamente, así se hace en estos tiempos la política en Venezuela. La enfermedad de Hugo Chávez es un buen ejemplo. Lo poco que se conoce es a través de rumores. Sigamos con el tema. No es fácil interpretar el motivo de la reunión ni mucho menos la frase en cuestión. Lo que voy a decir parece absurdo, pero es la única explicación que encuentro. Llego a pensar que la reunión buscó tranquilizar a los colectivos de manera tal que se sientan seguros de actuar en los hechos de violencia que se preparan en Caracas con la certeza de que la Fuerza Armada no los reprimirá. Estos grupos “reivindican la lucha armada y están dispuestos a defender a Chávez a través de las armas”. Así lo reseñó la prensa nacional cuando el escándalo del niño portando un arma en un acto de “La Piedrita”.

En conclusión, la creación del Comando anti golpe debe alertar a la oposición. Hugo Chávez se va a jugar el poder el 7 de octubre. Hará lo que sea necesario para no perderlo. Eso hay que saberlo. Además, no se puede olvidar que fue capaz de provocar la crisis del 11 de abril sin importarle las consecuencias. La oposición debe prepararse para enfrentar cualquier maniobra desestabilizadora, rechazar con gran fuerza, nacional e internacionalmente, la acusación de que prepara una conspiración y señalar que no le es posible reconocer previamente la legitimidad de las elecciones porque no existen suficientes condiciones de equidad debido al permanente abuso de poder del régimen chavista. Eso sí, el 7 de Octubre nos corresponde a los venezolanos de vocación democrática asistir masivamente a votar y estar decididos a lanzarse a la calle para hacer respetar la voluntad popular.

 

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¿Es la Fuerza Armada chavista?

April 25th, 2012 FernandoOchoaAntich Posted in Fuerzas Armadas, Henrique Capriles, Hugo Chávez, PSUV, Venezuela No Comments »

fochoaantich@gmail.com

Los venezolanos se hacen esta pregunta en medio de la inmensa crisis de gobernabilidad que ha abierto la enfermedad de Hugo Chávez, su decisión de ser el candidato y la falta de un liderazgo alternativo en el PSUV. En algunas oportunidades yo me he referido al tema en respuesta a las aventureras declaraciones de altos jefes militares que, irrespetando sus deberes militares, se han atrevido a mantener que la Fuerza Armada no aceptaría otro comandante en Jefe. En verdad, lo digo responsablemente, nadie puede hacer una afirmación tan riesgosa sin grandes posibilidades de equivocarse. El deterioro progresivo del régimen, ante el fortalecimiento indetenible de la candidatura de Henrique Capriles y el vacío de poder que empieza a perfilarse, hace aún más difícil poder acertar en un planteamiento de ese orden.

Nuestra historia se encuentra plagada de ejemplos parecidos al que actualmente enfrentamos. Normalmente, los presidentes de la República y los jefes militares del momento, siempre han creído que los integrantes de las Fuerzas Armadas, que se muestran obedientes y disciplinados en la rutina diaria de la organización, van a actuar de igual manera en medio de una crisis política. Allí surgen las sorpresas. Veamos algunos ejemplos: Juan Vicente Gómez creó las Fuerzas Armadas. Aún así, se insurreccionaron en tres oportunidades: en 1919, en 1922 y en 1928. Este último alzamiento ocurrió en  el batallón que le prestaba custodia personal al dictador y fue tomado el cuartel de Miraflores. El comandante de la Guarnición de Caracas era el general Eleazar López Contreras, militar de gran prestigio y perspicacia. No logró percibir la gravedad de la situación.

Así también le ocurrió al general Isaías Medina Angarita. Era el primer oficial egresado de la Academia Militar que alcanzaba la presidencia de la República. Tenía un gran prestigio militar. Justamente, muchos de los jefes de la conspiración del 18 de octubre de 1945 habían sido sus alumnos en la Academia Militar. La enfermedad de Diógenes Escalante, candidato presidencial del PDV, la negativa del régimen de conceder el voto universal, directo y secreto, y el descontento militar existente produjo las condiciones  para el alzamiento  El general Medina recibió la información 24 horas antes de que ocurriera, pero no tomó a tiempo suficientes medidas para controlar la conspiración. A las 2 de la tarde de ese día se oyeron los primeros disparos en el cuartel San Carlos. A las 10 de la mañana del 19 de octubre había sido derrocado.

El general Marcos Pérez Jiménez vivió una situación parecida. Él afirmaba que su ascendiente sobre las Fuerzas Armadas era inmenso. Decidió permanecer en la presidencia de la República, violando la Constitución Nacional. El 1 de Enero de 1958 se despertó en medio del ruido de unos aviones que bombardeaban Miraflores. Su piloto de confianza, el mayor Martín Parada, era uno de los oficiales comprometidos. A los 22 días estaba derrocado. El 4 de febrero de 1992, Carlos Andrés Pérez y yo fuimos sorprendidos. El general Pedro Rangel Rojas, comandante del Ejército, incumplió sus obligaciones militares al no informarnos a tiempo la delación hecha por el capitán Gimón Álvarez ni tomar suficientes medidas militares para controlar el alzamiento. El sentido institucional de las Fuerzas Armadas permitió derrotarlo en seis horas.

Hugo Chávez fue traicionado el 11 de abril de 2002, en medio de la crisis política que él mismo provocó, por un número importante de generales que días antes se rasgaban las vestiduras por la revolución. Hugo Chávez no hubiera regresado al poder, si el gobierno provisional no hubiese cometido tantos errores políticos. Esa es la verdad. Estos ejemplos nos permiten analizar la situación que estamos viviendo. Definitivamente, la Fuerza Armada no es chavista. Si lo fuera no hubiera nombrado, asustado como está por la crisis que se perfila por su enfermedad, un “comando antigolpe” para investigar una supuesta conspiración. Es imposible intentar un golpe de Estado  sin la participación de un sector fundamental de la Fuerza Armada y vivir una crisis social y política que cree un ambiente favorable para que pueda tener éxito.

A Hugo Chávez se le ha ocurrido mezclar en una supuesta conspiración a Henrique Capriles y amenazar con movilizar a la Fuerza Armada si la oposición no reconoce su muy improbable triunfo. Es sorprendente que a Hugo Chávez se le haya olvidado la existencia de  unos permanentes vasos comunicantes entre la sociedad y la institución militar. Si el día de las elecciones, Henrique Capriles no reconoce el resultado por considerar que el creciente abuso de poder del régimen o una actuación indebida del Consejo Nacional Electoral han creado condiciones para no hacerlo, la posición de la Fuerza Armada coincidirá con el sentimiento popular. De eso no hay dudas. Tampoco creo que ante esa realidad los miembros del Consejo Nacional Electoral se presten para irrespetar el resultado de las elecciones. Lo que debe hacer Hugo Chávez es serenarse y acostumbrarse a perder…

 

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Inseguridad en América Latina

April 19th, 2012 Beatriz Torres Posted in Amenazas, Centroamérica, Ciberseguridad, Colombia, Corea del Norte, Fuerzas Armadas, Irán, Latinoamérica, Seguridad, Terrorismo, Unasur 1 Comment »

Ya está en circulación la edición número 28 de la revista Perspectiva, cuyo dossier hemos titulado “Inseguridad en América Latina”.

En este dossier se intenta dar cuenta de la naturaleza de las amenazas a la seguridad en América Latina, desde las más convencionales como las tensiones fronterizas entre estados, hasta las más contemporáneas y abstractas, que ponen en riesgo infraestructuras críticas de carácter virtual, pasando por el terrorismo, el narcotráfico, el crimen organizado y los retos medioambientales; cómo se manifiestan y cuáles son sus rasgos característicos en la región, y finalmente, cuáles son las medidas adoptadas, tanto en el plano individual como en el multilateral, para enfrentarlos y superarlos. Para esto Perspectiva reunió artículos de reconocidos académicos y expertos de Chile, Colombia, Estados Unidos, Guatemala y Venezuela como: Hugo Acero, consultor internacional en temas de seguridad; Simon Adams, director del Centro Global para la Responsabilidad de Proteger; Manuel José Bonett, general retirado de las Fuerzas Armadas de Colombia; Sandra Borda, profesora de la Universidad de los Andes; Jairo Delgado, director de análisis del Observatorio de Política y Estrategia de América Latina (OPEAL); Evan Ellis, profesor de estudios de seguridad del Centro para la Defensa Hemisférica; Cristián Garay Vera, investigador del Centro de Estudios Avanzados de la Universidad Santiago de Chile; Andrés Molano-Rojas, director académico de OPEAL; Martin Rodil, consultor internacional; Pedro Trujillo, director del Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales de la Universidad Francisco Marroquín; Richard Weitz, Senior Fellow y director del Centro de Análisis Político Militar del Hudson Institute.

Por otro lado, en la sección América Latina, Martin Krause, economista argentino, analiza las reformas del Estado en Argentina; Xavier Andrade, ecuatoriano, investigador del Instituto Ecuatoriano de Economía Política (IEEP), indaga en las consecuencias de la aplicación de políticas de sustitución de importaciones en Ecuador, y Trino Márquez, venezolano, director académico de Cedice, analiza el nuevo escenario político en Venezuela ante las elecciones primarias. En la sección Mundo, Pedro Vargas Gallo, empresario colombiano, examina el pasado, presente y futuro de Corea del Norte. En Temas & Debates, Román Ortiz, español, experto en seguridad, analiza la discusión sobre la presencia de Cuba en la Cumbre de las Américas, y Pablo Bello Arellano, chileno, secretario general de la Asociación Iberoamericana de Centros de Investigación y Empresas de Telecomunicaciones (AHCIET), habla acerca del desafío digital de América Latina. En la sección En Breve, nos referimos a la última versión del Latinobarómetro, así como a la del Estudio Global go to think tanks; también presentamos un reporte del Observatorio de Drogas Ilícitas y Armas de la Universidad del Rosario sobre el tráfico de armas en la región, una recopilación de los conflictos transfronterizos en América Latina y un resumen de las noticias más relevantes de la región en los últimos tres meses. Finalmente en Recomendados, reseñamos el libro La física del futuro de Michio Kaku, la película The Lord of War de Andrew Niccol y la página web de OPEAL, proyecto del Instituto de Ciencia Política Hernán Echavarría Olózaga.

Esperamos que esta edición sea de su agrado e interés. Sobre cómo suscribirse a Perspectiva, clic aquí.

Sobre los puntos de venta en América Latina, clic aquí.

Más información: www.revistaperspectiva.com

 

 

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Enfermedad y elecciones

March 7th, 2012 FernandoOchoaAntich Posted in Cáncer, elecciones, Fuerzas Armadas, Henrique Capriles, Hugo Chávez, Oposición, PSUV, Venezuela No Comments »

fochoaantich@gmail.com

La enfermedad de Hugo Chávez y su supuesta gravedad tienen totalmente conmocionada a Venezuela.  Nadie conoce lo que en realidad  ocurre. Es tal el misterio que rodea la información que hasta altos funcionarios del gobierno entran en graves contradicciones. No es fácil de explicar este hecho. Cualquier jefe de Estado, que se somete a una intervención quirúrgica, informa a sus compatriotas sobre la enfermedad detectada por los médicos y el tratamiento a que ha sido sometido. Esta forma de actuar del régimen chavista tiene que tener alguna explicación. No es fácil determinarla con precisión. Lo que sí es cierto es que existen todo tipo de rumores: Unos la niegan tajantemente; otros la aceptan, pero dudan de su gravedad; los más reconocen que es verdad, pero están convencidos de que oculta una importante maniobra política.

Yo también estoy confundido. No tengo certeza de lo que ocurre. Entre las tres posiciones anteriores, me parece más creíble la última. Hugo Chávez tiene cáncer. Lo difícil es determinar su gravedad. A mi criterio es la razón del secreto. El conoce perfectamente que si los venezolanos, que aún lo respaldan, se convencen de que su vida está realmente amenazada surgiría un verdadero terremoto. En la dirigencia empezaría una lucha sin cuartel. En el  PSUV no existe un liderazgo establecido ni se respeta ninguna jerarquía. La importancia la establece la voluntad omnímoda de Hugo Chávez. Él la  adapta  a su particular criterio e interés; no importan los méritos revolucionarios. Recientemente, modificó esa jerarquía: fortaleció a Diosdado Cabello y debilitó a Nicolás Maduro y a Elías Jaua. La militancia, ya suficientemente decepcionada, entraría en desbandada.

El problema se hace inmanejable por la cercanía de las elecciones. No queda mucho tiempo para el 7 de octubre y el éxito que obtuvo la oposición, en las elecciones primarias,  al obtener tres millones de votos, escoger un excelente candidato, Henrique Capriles, y mantener la unidad de la oposición demuestra que los abusos de poder, a que nos tiene acostumbrado el chavismo, no serán  suficientes para ganar  estas elecciones.  En estos días di una conferencia, en la cual desarrollé los escenarios electorales y la  influencia de la enfermedad de Hugo Chávez como factor determinante. Con base en a mi experiencia personal, desarrollé cuatro escenarios: dos, en los cuales gana con facilidad la oposición o el chavismo, y dos en donde se triunfa con un resultado muy cerrado. Estoy convencido que los únicos posibles son estos dos últimos escenarios.

Eso quiere decir que la elección presidencial del 7 de octubre será una dura competencia en la que difícilmente puede preverse el resultado. Ese es justamente el desespero. Ese escenario de impredecible resultado considera a Hugo Chávez como candidato, en plenas condiciones físicas y mentales. Si observamos su comportamiento, en estos últimos meses, nos damos cuenta que su campaña electoral, que comenzó ya hace mucho tiempo, se basó fundamentalmente en convencer a los venezolanos, y en particular a sus partidarios, de que su salud se encontraba completamente recuperada. Ese objetivo es tan importante que no le importó manipular el sentimiento religioso venezolano para crear la imagen de que había existido un milagro. El segundo tumor destruyó las mentiras y el esfuerzo de tantos meses. En conclusión, una verdadera catástrofe.

Creo que sus asesores, al conocerse la noticia de una nueva y delicada intervención, decidieron mantener en secreto la nueva operación para no afectar el impacto logrado en la opinión pública que lo presentaba en pleno proceso de recuperación. Los permanentes rumores lo impidieron. Ante esta realidad, decidieron preparar el show de la despedida. Creyeron que de esta manera podrían impactar, de una manera importante, el sentimiento de lástima en sus partidarios. De allí el esfuerzo comunicacional que se hizo. Si mis lectores recuerdan, aquellos que tuvieron la paciencia de escuchar la interminable cadena, los entrevistados habían sido preparados minuciosamente. Todos enviaban el mismo mensaje: “Hugo Chávez recuperará su salud. Dios lo ayudará”…

Al analizar la enfermedad de Hugo Chávez y sus consecuencias debemos prever tres escenarios posibles: su plena recuperación; el agravamiento de su salud; su muerte antes del proceso electoral.  Imaginarse el escenario de su plena recuperación es una ilusión. La nueva operación lo ha descartado totalmente. Lo más que podría pensarse es una lenta mejoría de su salud. Lo que sí queda claro, porque ya existe, es el inmenso vacío de poder que se está creando. Hugo Chávez no puede seguir engañando al pueblo venezolano; sencillamente, él ya no gobierna. Esta complicada situación obliga a hacerse una pregunta: ¿dónde está el centro del poder? Sin duda, en la Fuerza Armada. Su mayoría institucional no debe tener duda: el 7 de octubre hay elecciones. Ese cronograma debe cumplirse plenamente. Es la garantía de la estabilidad nacional.

 

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Hugo Chávez y la estabilidad nacional

March 2nd, 2012 FernandoOchoaAntich Posted in corrupción, Deuda externa, elecciones, Fuerzas Armadas, Hugo Chávez, Inseguridad, PDVSA, petróleo, política exterior, socialismo del siglo XXI, Venezuela No Comments »

Definitivamente, Hugo Chávez se encuentra totalmente fuera de la realidad. Afirmar que su gobierno es garantía de paz y de estabilidad social es, para decir lo menos, una dolorosa burla a miles de venezolanos. Pareciera ser que todavía no se ha dado cuenta de la responsabilidad que tiene su gobierno en el exilio de miles de jóvenes, unos por no encontrar trabajo, otros por miedo a ser asesinados y los más por haber sido perseguidos con saña al oponerse a la destrucción de PDVSA. También parece olvidar que sus filípicas cargadas de odio son la causa fundamental  de los más de 19.000 asesinatos que, durante  el año 2011, ocurrieron en Venezuela. Tampoco parece recordar que son miles las familias, humildes muchas de ellas, que han sido arruinadas por acciones ilegales de confiscación, sin haber recibido el pago justo que les correspondía.

Además, y es importante que lo conozcan mis compañeros de armas, la presencia de Hugo Chávez en la presidencia de la República no sólo ha perjudicado de manera personal a miles de nuestros compatriotas sino que ha comprometido irresponsablemente los intereses vitales de Venezuela poniendo en riesgo la seguridad y el destino de nuestro país. Creo necesario analizar algunos de estos hechos para desenmascarar el supuesto patriotismo con que trata de ocultar su ineficiente gestión de gobierno y su complicidad en todos los actos que realizan los miembros de una camarilla de civiles y militares, que sin escrúpulos se han enriquecido a la sombra del poder haciendo todo tipo de negocios. Estoy seguro de que, al conocerse a profundidad la verdad de estos hechos, el juicio de la historia será implacable con la figura de Hugo Chávez.

Una de las grandes banderas del régimen ha sido la supuesta defensa de la soberanía nacional. Pura mentira. Nunca Venezuela había dependido tanto en sus decisiones  de otro gobierno. Es imposible dejar de preguntarse las razones por las cuales el presidente de Venezuela debe aceptar que los hermanos Castro intervengan como lo hacen en nuestra  política interna. Los rumores que existen de la presencia de cubanos en organismos del Estado venezolano son de tal gravedad que sin exageración se puede afirmar que los responsables de esos hechos cometen el delito de traición a la Patria. Nadie se explica los motivos que pueden existir para que haya funcionarios cubanos controlando funciones en la Fuerza Armada, en los organismos policiales y de inteligencia, en los aeropuertos, en los registros y notarías, y pare usted de contar…

Sigamos hablando de soberanía. No es posible que el narcisismo de Hugo Chávez someta a Venezuela a riesgos internacionales con tanta ligereza. La verdad, la única verdad es que esa especie de juego con que se apoya la política de ciertos países tiene delicadas consecuencias para nuestro futuro. No se puede estar paseando en automóvil con Sadam Hussein por las calles de Bagdad, ni se puede abrazar a un dictador como Muamar Gadafi, diciendo que es su hermano, ni tampoco respaldar la política nuclear de Irán y recibir en visita oficial a su presidente, Mahmud Ahmadineyad, ni respaldar el genocidio que realiza  Bashar Al Assad en Siria, ni decir pesadeces del Estado de Israel y de los Estados Unidos, afirmando que son nuestros enemigos, sin que Venezuela se vea sometida a riesgos inaceptables en su seguridad y soberanía.

La deuda externa del Estado venezolano alcanzó este mes una cifra cercana a los 150.000 millones de dólares. Un monto realmente sorprendente e inaceptable en medio del esplendor petrolero que ha vivido este gobierno y la inexistente obra pública. La deuda venezolana sólo era, en 1998, de 28.000 millones de dólares. En mis años juveniles, después del doloroso bloqueo de nuestros puertos por Inglaterra, Alemania e Italia, se consideraba casi un pecado mortal insinuar que Venezuela volviera a endeudarse. Yo siempre fui un severo crítico de la tendencia que tuvo nuestra democracia a solicitar créditos internacionales para realizar proyectos de gran interés nacional. En ese momento, los partidarios del endeudamiento aseguraban que la obra que se estaba realizando justificaba los préstamos. La experiencia demostró lo contrario…

Otro aspecto que compromete gravemente la estabilidad nacional  es la manera irresponsable como se administra Petróleos de Venezuela. Hugo Chávez mantenía, durante sus primeros años de gobierno, que nuestra empresa petrolera era una caja negra. Realmente, su  administración era transparente y eficiente. Ahora nadie conoce su real estado financiero, aunque no hay de los grandes negociados que, a espaldas de los intereses  nacionales, se realizan en dicha empresa. Solo con recordar la venta a futuro de Petróleo a China  es suficiente. Ahora, para completar la incertidumbre que vive Venezuela, se ha conocido que Hugo Chávez se encuentra, de nuevo, gravemente enfermo. Sin importarle la estabilidad nacional mantiene su candidatura. Su ambición de poder es tanta que no le importa el destino de Venezuela. Esa es la verdad…

 

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El cinismo de Hugo Chávez

February 23rd, 2012 FernandoOchoaAntich Posted in corrupción, elecciones, Endeudamiento, Fuerzas Armadas, Henrique Capriles, Hugo Chávez, Inseguridad, Oposición, PDVSA, Venezuela No Comments »

Hugo Chávez está angustiado. No esperaba un número tan importante de votantes en las elecciones primarias de la oposición. Tampoco creyó que fuera posible que los distintos candidatos aceptaran democráticamente la voluntad popular. Su criterio de lo que iba a ocurrir lo resumió su ventrílocuo y flamante encuestador Jesse Chacón cuando mantuvo públicamente que un millón y medio de votos era lo que podía obtener la oposición en una elección primaria. Al conocerse la realidad empezó la campaña para desacreditar a Henrique Capriles  con todo tipo de calumnias. Los ataques realizados por esos personajillos que dirigen La Hojilla pasará a la historia como una de las bajezas más  sorprendentes de nuestro devenir como país, ya que los venezolanos siempre hemos mantenido un elevado sentido de la caballerosidad en la lucha política…

Es tal la magnitud del desespero que el propio Hugo Chávez se ha dedicado a tratar de vulnerar el prestigio de su contendor, sin entender que esa actitud lo que demuestra es miedo. Hay muchos factores que producen ese estremecimiento en el chavismo: el cansancio de la figura de Chávez, su grave enfermedad, la siembra de odios, la inexistente obra de gobierno, la creciente corrupción, la inseguridad en las calles, la quiebra de PDVSA, el endeudamiento nacional, la permanente ineficiencia en toda iniciativa del régimen y pare usted de contar. Ese temor se incrementa al observar en la oposición ventajas indiscutibles: la juventud de Henrique, sus ideas renovadoras, su honestidad, su eficiente obra de gobierno, la unidad monolítica de la oposición, su creciente capacidad organizativa, y fundamentalmente, su fortalecimiento en todos los sectores sociales.

Analizar algunos aspectos de la inconveniente intervención de Hugo Chávez en la sesión solemne de la Asamblea Nacional para conmemorar el Discurso de Angostura permite resaltar aspectos que van a marcar el rumbo de estos meses de campaña electoral. Lo primero a señalar es la sorpresa que produjo ver al presidente de la República -en un homenaje al Libertador- irrespetar su memoria con un discurso totalmente fuera de tono y sin el nivel que exigía dicha conmemoración. Los miembros de la Fuerza Armada deben valorar lo ocurrido, ya que demuestra que la ideología bolivariana enarbolada permanentemente por el régimen es más palabrería de ocasión que verdadero sentimiento patriótico. Además, utilizar como hizo Chávez la espada de Bolívar para tratar de obtener beneficios partidistas es inaceptable y debería causarle vergüenza.

El esfuerzo fundamental del discurso fue dirigido a presentar la supuesta existencia en Venezuela de una lucha de clases entre la burguesía y el pueblo. De una vez se presentó como el defensor de los pobres y acusó a la oposición de representar los intereses de la burguesía, de los yanquis y de los ricos. La lucha de clases fue un concepto marxista que dejó de tener vigencia en medio del fracaso de las revoluciones rusa, china y cubana. Justamente, el surgimiento de la social democracia en Europa Occidental, permitió la posibilidad de alcanzar la convivencia de distintas clases sociales, en medio de importantes avances económicos y sociales. Es la base del Estado de Bienestar.  Es de interés resaltar que la oposición democrática presentó un programa de gran amplitud ideológica, con soluciones pragmáticas de los grandes problemas nacionales.

Otro aspecto del discurso fue tratar de descalificar el resultado de las elecciones primarias. Hizo un gran esfuerzo, pero no lo logró. La posición de la MUD de defender el secreto del voto fue respaldada por numerosos venezolanos, incluyendo a muchísimos chavistas. Es imposible olvidar las listas Tascón y Maisanta. Hugo Chávez quiso comparar la situación que vivió su gobierno al tener que aceptar la decisión de la Corte Suprema de Justicia sobre los hechos del 11 de Abril, y la que tuvo que enfrentar la dirigencia opositora. Son situaciones totalmente distintas. En el primer caso existían razones de fondo para dictar esa decisión: los muertos ocurridos durante la marcha y la renuncia de Hugo Chávez. La decisión del magistrado Carrasquero sólo buscaba desacreditar a la dirigencia opositora e incrementar la abstención en las elecciones del 7 de octubre.

Hugo Chávez no da puntada sin dedal. Buscó desafiar a la oposición, al mantener que él sí reconocería al ganador de los comicios presidenciales, para obligarla a comprometerse públicamente a aceptar los resultados de las elecciones presidenciales que dé el Consejo Nacional Electoral. Está equivocado. Es increíble su cinismo. Un proceso electoral hay que evaluarlo en su conjunto, no sólo el día de las elecciones. El abuso de poder de Hugo Chávez hace que las elecciones sean írritas, aunque no haya fraude en los escrutinios ese día. Si realmente él quiere que la oposición reconozca el resultado electoral, que permita la restructuración equitativa con miembros de la oposición y del chavismo, del Consejo Nacional Electoral y del Tribunal Supremo de Justicia. De todas maneras, el triunfador en las elecciones no lo definirá ningún resultado, sea quien sea que lo dé, sino el sentimiento de los venezolanos.

 

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Al margen de la Constitución

February 15th, 2012 FernandoOchoaAntich Posted in constitución, elecciones, Fuerzas Armadas, Hugo Chávez, Venezuela No Comments »

Hugo Chávez está desesperado. Su enfermedad y la certeza de la derrota le han hecho perder la sindéresis y la prudencia. Es la única manera que encuentro para explicar lo ocurrido durante el desfile militar organizado para  conmemorar el  4 de Febrero. Estoy convencido que el diálogo entre el general Clíver Alcalá Cordones y su persona fue preparado detalladamente antes de realizarse. La frase de dicho  general fue de suma gravedad: “Mi comandante en Jefe, en el desfile participan 12.400 compatriotas, revolucionarios, socialistas, antimperialistas y chavistas”. La respuesta de Chávez incrementa lo delicado del hecho: “Las Fuerzas Armadas son chavistas, me tienen en su corazón”. Estas dos frases, más otras que se pronunciaron, colocan al gobierno de Hugo Chávez al margen de la Constitución Nacional.

Lo primero que debo aclararles a mis lectores es que la respuesta de Hugo Chávez es absolutamente falsa. No dudo que haya chavistas en la Fuerza Armada, como deben existir algunos militares indiferentes a la política, y también, un número bien importante de antichavistas. La sociedad venezolana está polarizada, dividida en dos grandes sectores: chavistas y antichavistas, con porcentajes a favor de la oposición como ha quedado demostrado en las últimas elecciones. Esa división debe repetirse en iguales porcentajes en los cuarteles. Es consecuencia de los vasos comunicantes que existen entre la sociedad y la Institución Armada. Eso es normal: ocurre en todas partes del mundo, sin ningún tipo de consecuencia ya que esa simpatía o antipatía por un gobierno no tiene efectos en el destino profesional de los miembros de la Fuerza Armada.

La frase de Hugo Chávez dejó claro que la única manera de tener porvenir en la Institución Armada es siendo chavista. No importa la valoración de los méritos militares; lo fundamental para alcanzar los ascensos y los altos cargos es la lealtad al sistema político imperante. Eso quiere decir que la mayor parte de sus miembros será discriminada en el tiempo. Pero el problema no es sólo el irrespeto a esos méritos, sino que al declarar de la manera en que lo hizo Hugo Chávez, violó flagrantemente el artículo 328 de la Constitución Nacional. Una de las obligaciones fundamentales de la Fuerza Armada es cumplir y hacer cumplir la Constitución Nacional. Esa actuación, y otras muchas, del presidente de la República, colocan a su gobierno al margen de la Constitución Nacional. ¿Qué debe hacer la Fuerza Armada? No es fácil responder esa pregunta.

Estoy seguro que muchos miembros de la Institución Armada deben estar reflexionando sobre tan complejo asunto. Hugo Chávez no da puntada sin dedal. No creo que haya cometido y permitido cometer tantas imprudencias sin haber analizado previamente las consecuencias de lo que iba a ocurrir. No es fácil determinar los objetivos de tan peligrosa maniobra, pero no tengo dudas de que existen. Algunos analistas, entre ellos yo mismo en un artículo anterior, señalamos que el nombramiento del general Henry Rangel Silva y el discurso de Hugo Chávez en el acto de juramentación del ministro de la Defensa, buscaba desmoralizar a la oposición para que hubiese una alta abstención en la elección presidencial. Otros dicen que buscaba darle ánimo a sus seguidores para disminuir en algo el efecto de su grave enfermedad.

Hasta allí pude entenderlo, pero lo que ocurrió en el desfile del 4 de Febrero me dejó perplejo. Sólo he encontrado una explicación: Hugo Chávez busca provocar a los sectores institucionales de la Fuerza Armada para que se insurreccionen con el fin de repetir la misma historia del 11 de abril de 2002. El teniente coronel Chávez conoce que la mayoría de los golpes militares, que sólo se dan como consecuencia de un descontento interno en la Fuerza Armada, normalmente fracasan. Estamos en un año electoral. Las fuerzas políticas y sociales de la oposición no respaldarían una solución militar que interrumpa el proceso electoral. Además, nuestro pueblo aspira a una solución pacífica de la crisis nacional. De ocurrir el fracaso de la asonada militar, cambiaría la difícil situación que enfrenta el régimen, se fortalecería, y sería, quizás, capaz de ganar las elecciones.

Es más seguro para el destino de Venezuela y el porvenir de la Fuerza Armada esperar prudentemente el proceso electoral. Si ese día, Hugo Chávez o algún militar de su camarilla quieren irrespetar la voluntad popular, es el preciso momento para que la Fuerza Armada haga oír su voz. Es verdad que no puede existir confianza en el Consejo Nacional Electoral. Todos conocen su composición y actuación. De todas maneras, ese no es el problema. Lo importante es el sentimiento nacional. Si los venezolanos, mayoritariamente estamos convencidos del triunfo de la oposición, y se trata de irrespetar el resultado electoral, surgirá una inmensa crisis política que movilizará a amplios sectores sociales en su lucha por hacer respetar la voluntad popular. Ese es el momento apropiado para que la Fuerza Armada tome una posición y haga respetar la Constitución Nacional. Mi consejo es uno solo: no desesperarse y esperar.

 

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