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De los jóvenes apolíticos y de la política sin jóvenes

June 14th, 2012 Angelica Polanco Posted in Bogotá, Estado, Estudiantes, Internet, Jóvenes, Latinoamérica, liberalismo, Movilizaciones, Oposición No Comments »

De los jóvenes apolíticos

“Yo no hablo ni de política ni de religión”. “La política no me interesa; yo soy apolítico”. La tendencia de los jóvenes a estar al margen de los temas políticos, o a declarar abiertamente el aburrimiento que éstos les producen, sigue siendo significativa. La existencia de un buen número de grupos en Facebook promoviendo un “no a la política”, el reducido porcentaje-4%- de jóvenes interesados en la política en España[i] y la desconfianza que declara el 74.13% de jóvenes colombianos hacia el Congreso[ii] son prueba de ello.

La tendencia a la apoliticidad juvenil es entendible. No solo realidades cotidianas basadas en la cultura del “todo vale” y la corrupción son decepcionantes, sino que las dificultades en el acceso y en el ejercicio de una ciudadanía plena son mayores para la población juvenil.[iii]

Hay quienes aseguran que el fenómeno de la apoliticidad no es tan agudo, pues si bien los jóvenes no participan dentro de los escenarios formales, actualmente la participación juvenil es atípica y se da a través de redes sociales, y en torno a temas no tradicionales[iv]. No hay duda, por ejemplo, de que los movimientos surgidos en el 2011 alrededor del mundo (primavera árabe, indignados) estuvieron en buen grado alimentados por jóvenes moviéndose en redes sociales: las manifestaciones que tuvieron lugar por el proyecto de reforma a la educación en Colombia, fueron gestionadas a través de dichas redes y la Mesa Amplia Nacional Estudiantil MANE se dotó de un buen espacio de difusión a través de su blog[v], de Facebook y de Twitter.

Hay, sin embargo, una característica que comparten dichos movimientos: todos ellos reflejan luchas inmediatas[vi]. Llaman la atención sobre el tema objeto de reclamos pero no trascienden y se quedan reducidos al “ruido” producido, al status de Facebook o a la avalancha de tweets. Si bien estas herramientas son útiles para movilizar, están siendo empleadas en un terreno infértil en términos de ideas y propuestas, lo que incide para que pequeños grupos de líderes terminen cooptando los procesos y posiciones, y no se generen grandes cambios. La apoliticidad pues, radica más en eso; en la falta de adopción de posturas y de posiciones que impulsen debates profundos y de largo aliento; que contribuyan a decir, de manera informada y lúcida, lo que debe ser dicho. Los jóvenes egipcios de la primavera árabe, por ejemplo, no imaginaron que el férvido clamor de cambio se traduciría en un enfrentamiento electoral entre un sucesor de Mubarak y un candidato de la hermandad musulmana; un cambio muy leve sin grandes debates detrás.

De la política sin jóvenes

A grandes rasgos, la política está asociada a la corrupción, al clientelismo, a la politiquería y a los politiqueros. La política tiene una connotación negativa, según Hannah Arendt, de larga data[vii]. Pero trascendiendo los reduccionismos, la política otorga un espacio para la resolución de conflictos que puede terminar influyendo en los procesos de toma de decisión. La política, según Arendt, tiene un sentido: “que los hombres trataran entre ellos en libertad, más allá de la violencia, la coacción y el dominio, iguales con iguales, que mandaran y obedecieran sólo en momentos necesarios –en la guerra– y, si no, que regularan todossus asuntos hablando y persuadiéndose entre sí”. Para participar en este espacio –y finalmente competir por el poder- no solamente hay que tener conciencia de lo que ella entraña, sino que se debe contar con un saber político, que comprende también la adopción de posturas y generación de ideasinfluyentes, con poder de persuasión en el largo plazo, para contribuir en la construcción de una forma particular de concebir la sociedad.

Es en este sentido, que los jóvenes deberían generar menos ruido sin sentido y crear más conciencia de su potencial como actores políticos. Si bien la juventud no implica un cambio per se, una adecuada asociaciónentre las herramientas de la tecnología, la conciencia de lo que significa el espacio de la política – y dentro de él, la adopción de ideas y posiciones-,así comola necesidad de articulación con otros actores para triunfar en ese espacio, podría contribuir a que la juventud genere cambios y tenga un real peso político.

Declararse “joven apolítico” es el primer paso para que la política se siga reduciendo a las representaciones más comunes que de ella hay: corrupción y clientelismo. Se necesita de la participación de los jóvenes en la política. Pero de una participación inteligente, de propuestas, de generación de debates nacionales, de miradas amplias y que trasciendan las minucias en las que ésta se sumerge frecuentemente. Se necesita además de jóvenes con posiciones y posturas políticas: con ideas, con convicciones, dispuestos a defenderlas. Conocer la política es el primer paso para producir cambios inteligentes; la apoliticidad es la vía para hacer lo de siempre, lo que llama la atención pero no funciona.


[i]Altuna, Belén. “El joven apolítico”. El país. 2 de septiembre de 2009. http://elpais.com/diario/2009/09/02/paisvasco/1251920414_850215.html

[ii] “Con las instituciones ni pio”. Especial revista semana “Así son los jóvenes en Colombia”. Sabado 9 de junio 2012 http://www.semana.com/especiales/instituciones-ni-pio/178708-3.aspx

[iii] Zapata, Carlos. “La formación ciudadana en Medellín: ganancias en gestión social, incertidumbres en la acción política”. En: Hoyos, Agudelo. “Ciudadanía y participación: más fantasmas para la juventud”. Última Década, 19, 2003: 71-81. Último acceso: 22 de mayo de 2012. http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0718-22362003000200005&script=sci_arttext

[iv] Krauskopf, Dina. “Dimensiones críticas en la participación social en los jóvenes”. En publicación: Participación y Desarrollo Social en la Adolescencia. San José:  Fondo de Población de Naciones Unidas 1998.Disponible en http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/cyg/juventud/krauskopf.pdf. pp 130

[v]http://manecolombia.blogspot.com/2012/05/carta-la-revista-semana.html

[vi] Serna, Leslie. “Globalización y juventud: en búsqueda de elementos para la reflexión”. Revista de estudios sobre  juventud. 4 ed. 1998.

[vii] Estrada, Maria del Mar. “Política en Hannah Arendt”. Revista de Estudios Sociales. 31-01-2008. Pp 149 – 150 http://www.publicaciones.cucsh.udg.mx/pperiod/estsoc/pdf/estsoc07_2/estsoc07_2_137-358.pdf

 

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Movilizaciones juveniles que generan cambio. A propósito de la Ley Estatutaria de Ciudadanía Juvenil

April 30th, 2012 Paola Andrea Pinilla Valencia Posted in Colombia, Jóvenes, Ley Estatutaria, Movilizaciones No Comments »

Paola.pinilla@icpcolombia.org

El proyecto de Ley Estatutaria de Ciudadanía Juvenil, recientemente aprobado en el Congreso de la República y que se encuentra en control previo por la Corte Constitucional para su sanción, tiene como objetivo desarrollar la política pública de juventud en Colombia. Para ello, la ley expone y regula temas tan importantes como las instancias de participación política de los jóvenes, el proceso estructural para la conformación de dichas instancias de participación, los lineamientos que se deben tener en cuenta al hablar de los derechos de los jóvenes, y los entes encargados y responsables del direccionamiento de la política pública de juventud.

El trámite de esta Ley en el Congreso inició en julio de 2011, tras el hundimiento que tuvo en la segunda legislatura de 2010 por asuntos de trámite legislativo, ya que ésta no logró cumplir los cuatro debates requeridos que son exigidos por ley a las leyes estatutarias. Finalmente, tras un proceso complejo, producto de la combinación de tres proyectos y la conciliación entre Senado y Cámara, el  proyecto fue sancionado como Ley de la República en diciembre de 2011.

Lo relevante del proceso de formulación de esta ley, es que estuvo a cargo de un comité técnico conformado por un grupo específico de jóvenes (Colombia, Fundación Social, AECID y líderes de juventudes de partidos políticos), quienes en un proceso de aproximadamente tres años de esfuerzo constante y lobby político, en los cuales su proyecto se hundió en varias  legislaturas, logró sacar adelante la aprobación por parte del Congreso, evidenciando así la importancia que tiene la movilización de los jóvenes para generar cambios relevantes en la agenda de gobierno. Aunque la difusión de este proyecto no fue prominente por parte de los medios de comunicación, los jóvenes manifestaron sus ideas por medio de documentos técnicos presentados al Congreso y medios especializados como Congreso Visible.

Este grupo de jóvenes se ha preocupado por dar a conocer sus necesidades e intereses de forma concreta en espacios de gran relevancia, como Jóvenes en la Cumbre de las Américas, Alcaldía Mayor de Bogotá: “Una mirada joven a la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, entre otros espacios que realmente visibilizan de manera eficiente sus ideas. Esto demuestra que la movilización organizada de los jóvenes, más aún si viene acompañada por organizaciones de la sociedad civil y/o agencias de cooperación internacional, puede generar cambios concretos, incluso por encima de la movilización de masas, que no constituye un requerimiento fundamental. En realidad, muchas veces éstas tienden a  generar apatías por parte del gobierno y de los afectados directa o indirectamente por los inconvenientes causados en estos eventos (ejemplo de esto: los costos generados por las manifestaciones juveniles a causa de la inconformidad generada a propósito del proyecto de ley sobre educación superior presentado en el congreso a inicios del 2011).

Los grandes retos que se presentan consisten en lograr una efectiva difusión de este proyecto a nivel territorial para que los jóvenes de todo el país participen de las consultas hacia la elaboración de los decretos reglamentarios posteriores a la sanción. El reto está ahora en difundir este mensaje; la movilización en masa no es la única herramienta para generar un cambio trascendental en la agenda del gobierno.

Para mayor información consulte:

http://issuu.com/cienciapoliticaicp/docs/boletin_contenido_-_ley_ciudadan_a_juvenil

http://issuu.com/cienciapoliticaicp/docs/c_mo_fue_el_tr_mite_legislativo-antecedentes

http://icpcolombia.org/joven_d.php?Evento=280

http://icpcolombia.org/archivos/observatorio/boletin_199

 

 

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Carlos Andrés Pérez

October 18th, 2011 FernandoOchoaAntich Posted in Jóvenes, Militarismo, pensamiento poítico, Venezuela No Comments »

Carlos Andrés Pérez es una de las más trascendentes figuras de la historia venezolana del siglo XX. Negarlo, sería una inmensa injusticia. Tuvo aciertos y errores, pero el balance de su vida es indiscutiblemente positivo. Esta verdad ya empieza a sentirse en la opinión pública. Los juicios, que se emitieron en su contra, con gran ferocidad, han empezado a moderarse. La perspectiva histórica de los hechos ha cambiado drásticamente. Los últimos libros que sobre él se han escrito, alguno de ellos por antiguos adversarios, le hacen justicia. Le reconocen su inmensa pasión por Venezuela, su indiscutible fe en los valores democráticos, su ecuanimidad en la lucha política y el carácter para enfrentar con gallardía las circunstancias adversas que le tocó vivir.

Desde joven, militó en las filas de Acción Democrática. El 18 de octubre de 1945 tuvo una importante figuración al servir de enlace entre Miraflores y la Escuela Militar. Al constituirse la Junta de Gobierno, fue designado secretario privado de Rómulo Betancourt. A su lado vivió las complejas circunstancias que tuvo que enfrentar ese gobierno ante las permanentes conspiraciones militares y una intransigente oposición política. La elección de Rómulo Gallegos no detuvo la conspiración militar. En los trágicos días antes del 24 de Noviembre de 1948, Rómulo Gallegos lo designó su emisario para coordinar con el teniente coronel Manuel Gámez Arellano, comandante de la Guarnición de Maracay, ciertas acciones para tratar de impedir el golpe de Estado.

Nada pudo hacerse. El descontento militar y la crisis nacional habían alcanzado tal nivel que el golpe militar fue recibido con satisfacción por amplios sectores sociales. De inmediato fue detenido en la Cárcel Modelo donde permaneció por  más de un año. Durante el exilio se residenció en Costa Rica. En 1958, al regresar a Venezuela, fue nombrado Secretario General de Acción Democrática en el estado Táchira. A los pocos meses de iniciado el gobierno de Rómulo Betancourt fue designado ministro del Interior. Desde allí fue factor fundamental para controlar las insurrecciones militares de Carúpano y Puerto Cabello y dirigió las acciones contra la subversión fidelista. Electo diputado por el estado Táchira, fue designado para dirigir la fracción parlamentaria de su partido.

Rafael Caldera derrotó a Acción Democrática en 1968. Al año siguiente, Carlos Andrés Pérez ocupó la Secretaría General de su partido. Desde allí desarrolló una inteligente política que le permitió recuperar la tradicional fortaleza de Acción Democrática sin mostrar ambición presidencial. Ante la sorpresa nacional, Rómulo Betancourt decidió no aspirar la presidencia. A partir de ese momento, la candidatura de Carlos Andrés Pérez se hizo una realidad. Los venezolanos miraron con gran esperanza su triunfo electoral. Esta ilusión fue justificada. Un ambicioso proyecto de transformación nacional se inició de inmediato: la nacionalización del petróleo y del hierro, la recuperación del Seguro Social, la creación del Fondo de Inversiones, el desarrollo de Guayana, el plan V de Sidor, los acueductos regionales y pare usted de contar.

Este gran proyecto de desarrollo tuvo dos debilidades: se fortaleció en exceso la presencia del Estado y se incrementó  exageradamente la deuda pública sin considerar la posibilidad de una caída del precio del petróleo. Este fenómeno, se hizo una realidad. Se requería rectificar con urgencia. El presidente Herrera no lo hizo permitiendo se crearan las causas del Viernes Negro. A partir de allí, se inició un trágico proceso de empobrecimiento. Durante el gobierno de Jaime Lusinchi tampoco se tomaron medidas que modificaran el proceso de sustitución de importaciones y el Estado de bienestar. Era imposible mantener, en medio de la crisis económica, una política de subsidios que empezaba con la gasolina y terminaba, en la práctica, con todos los productos de consumo masivo.

La situación económica, al finalizar el gobierno de Jaime Lusinchi, era realmente grave: las reservas internacionales se encontraban comprometidas. El nuevo gobierno tenía que tomar un conjunto de medidas económicas, sin considerar el importante costo político. Estas medidas se anunciaron el 16 de febrero de 1989. En verdad, era un gran plan de reestructuración económica, pero requería de una gran capacidad de negociación política. Carlos Andrés Pérez trató de hacerlo, pero no lo logró.  Había demasiada intransigencia. Esa fue la causa del 27 de Febrero, de los golpes militares y de su derrocamiento. Nadie quiso entender que ese camino comprometía la estabilidad de nuestra democracia. Carlos Andrés Pérez trató de evitar que Venezuela lo tomara. Dolorosamente, los venezolanos no lo entendieron. De allí, a Hugo Chávez sólo hubo un paso…

 

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Incentivos a estudiantes y profesores

September 19th, 2011 Catalina Arango Posted in Colombia, educación, Jóvenes No Comments »

En los últimos años se ha presentado en Colombia una fuerte preocupación por el tema de la educación y la realización de políticas públicas que estimulen el crecimiento del nivel educativo de la población, a partir de incentivos a estudiantes y profesores.

Se ha demostrado a partir de estudios en el exterior, que la educación tiene una relación directamente proporcional con el desarrollo económico y el progreso de un país. Por lo tanto, el actual gobierno de Juan Manuel Santos ha manifestado la importancia de crear una mejora en las condiciones que la rodean.

El presidente, junto con la ministra de Educación, ha puesto en marcha iniciativas  que buscan darles incentivos a los profesores y no sólo a los alumnos. Anteriormente en Colombia se pensaba que al darles incentivos a los estudiantes como las becas PACES, el nivel educativo aumentaría, pero este tipo de proyectos no han tenido una clara y definida consolidación porque resulta ser muy difícil competir en este mercado. En contraposición, decidieron darles estímulos a los profesores, debido a que se ha comprobado que en coyunturas públicas de educación, el nivel de aprendizaje es menor porque los académicos no están lo suficientemente preparados ni interesados. En este sentido, tomando como ejemplo casos de países desarrollados, se ha querido implementar un nuevo modelo para que haya un mejor nivel educacional.

El objetivo del nuevo modelo consiste en innovar la educación a partir de los siguientes parámetros: fomentar la mejora en la especialización de docentes para brindarles de esta manera un conocimiento mucho más completo a los estudiantes. Adicionalmente, ofrecerles incentivos económicos con el fin de priorizar la carrera académica y evitar que sea una segunda profesión, lo cual conlleva a que exista un mayor número de personas interesadas en ejercer dicho cargo.

Sin embargo, cabe mencionar que los incentivos a los estudiantes no pueden dejarse a un lado. Para evitar las complicaciones que generaron las becas PACES, se debe desarrollar un programa a nivel nacional que sea más equitativo y tenga la capacidad de cobijar una mayor cantidad de jóvenes para que accedan más fácilmente a las becas que el Estado provee. Así mismo mejorar la infraestructura de los colegios, crear bibliotecas y zonas de computación para difundir una educación mucho más competitiva y dinámica.

Los aspectos anteriormente nombrados posibilitan el aumento en los indices de inversión estatal y promueven el desarrollo y crecimiento de Colombia, teniendo en cuenta que es un país que demuestra diariamente las grandes falencias que tiene en educación pública.

 

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Después de Chávez

August 26th, 2011 Pompeyo Marquez Posted in administración pública, comercio internacional, constitución, democracia, derechos humanos, economía, Jóvenes, liberalismo, pensamiento poítico, petróleo, política económica, reforma del estado, Venezuela 1 Comment »

Todo indica que crecen las condiciones para producir un cambio. Si esto es así se debe estudiar con detenimiento cuál sería el futuro inmediato del país. Por lo que respecta a la disidencia, todas las fuerzas que la conforman están bastante claras: la más amplia unidad, escogencia de un candidato único mediante primarias, tarjeta única, tener listas las grandes líneas que habrán de aplicarse una vez que Chávez sea sustituido.

En primer lugar, se trata de conformar un gobierno de Unidad Nacional con el máximo de respaldo popular. A este gobierno le corresponde iniciar la patriótica tarea de reconciliar a todos los venezolanos sobre la base de una Constitución que declara enfáticamente que Venezuela es y será para siempre democrática y basada en ella,

Conquistar el funcionamiento democrático de la sociedad venezolana, basada en la Constitución Nacional y en el cumplimiento de mandatos inevitables como serían aquellos vinculados con la cuestión social. El modelo económico que se instauraría tendría que atender en forma prioritaria, mediante la distribución del excedente petrolero, a los sectores populares, a los excluidos. Revisando materiales correspondientes a enero de 1958 este objetivo quedó un tanto relegado por lo imperativo del problema político, pero estaba inscrito como resultado del cambio de gobierno. Un gobierno de Unidad Nacional, democrático, popular, nacionalista. No dependiente de ninguna nación extranjera, como el autócrata ha colocado a nuestro país bajo la subordinación de Fidel, del gobierno cubano.

Después de Chávez, Venezuela entrará en una nueva etapa de reconciliación, de democracia con equidad, con justicia social. Se deben restablecer las Instituciones democráticas, y su aparato productivo debe cobrar fluidez mediante el respeto a la propiedad privada, a la inversión nacional y extranjera que junto con la inversión estatal crearán un nuevo piso para un país moderno, de progreso, de avanzada, cónsono con la revolución científico-técnica que se adelanta en el mundo.

Hay que exponer seguridad y firmeza en el camino adoptado. No se trata de un salto en el vacío sino de colocar a Venezuela en la dirección correcta que redunde en beneficio de todos. La ruta democrática y de equidad y justicia social es hoy el sentimiento mayoritario. Los golpistas y aventureros están del otro lado, desesperados e imaginándose cualquier aventura anticonstitucional.

 

 

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Protección de los niños y las escuelas en zonas de conflicto armado

July 28th, 2011 Natalia Carvajal Posted in Colombia, conflicto armado, Jóvenes 1 Comment »

El 12 de julio de 2011 el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas, adoptó su resolución S/RES/1998 (2011) titulada “Los niños y los conflictos armados”. La Carta de la Organización de Naciones Unidas, reconoce al Consejo de Seguridad de la ONU como el órgano más poderoso de la organización, el cual tiene el deber de mantener la paz y la seguridad internacional. Dado lo anterior, es deber del Consejo de Seguridad velar por la seguridad de los niños en los conflictos armados alrededor del mundo. La Resolución S/RES/1998 (2011) tiene como propósito proteger las escuelas en zonas de conflicto y el cumplimiento del derecho internacional en pro de los menores de edad. La resolución del Consejo de Seguridad exhorta a los distintos grupos armados evitar dirigir sus ataques en contra escuelas, vulnerando los derechos y la integridad de los niños. Del mismo modo, la Resolución invita a los estados miembros de la ONU a reportar al Consejo de Seguridad ataques contra escuelas y hospitales que pongan en riesgo a los menores de edad. Aquellas denuncias recibidas por el Consejo de Seguridad serán acogidas agregando a los responsables de dichas acciones hostiles y violentas, serán agregados a la lista de violadores de Derechos Humanos y se considerará sobre ellos la aplicación de duras sanciones por parte del Consejo.

A lo largo de su historia, en Colombia han existido numerosos casos de violación a estos derechos por parte de los grupos armados al margen de la ley, por medio de ataques a la población civil que han afectado la infraestructura de iglesias, hospitales, edificios gubernamentales, viviendas y escuelas. Los ataques provenientes de grupos como las Bacrim, la delincuencia común y las guerrillas de las Farc y el ELN, afectan la seguridad y la estabilidad del país; en la mayoría de los casos, estos ataques cobran vidas de civiles, incluyendo menores de edad. Varias organizaciones internacionales y nacionales han destacado que los niños son las principales víctimas del conflicto armado en Colombia, ya que también están expuestos a actos de violencia sexual, además de secuestros y reclutamiento.

Con la adopción de la S/RES/1998 (2011) del Consejo de Seguridad de la ONU, se espera que disminuyan las violaciones del Derecho Internacional en contra de los menores de edad en escenarios de guerra. Para el caso colombiano, con la ayuda del gobierno de Colombia encabezado por el presidente Juan Manuel Santos, con la ejecución de la Política Integral de Seguridad y Defensa para la Prosperidad, junto a la normativa de la resolución como un instrumento otorgado por la comunidad internacional, se hace tangible un margen de acción para proteger y velar por los niños víctimas del conflicto armado en el país. Así mismo, gracias a esta resolución se evidencia una nueva estrategia para contener los ataques de los grupos armados a la población civil, y garantizar la protección de los niños en Colombia y los conflictos armados en la esfera internacional.

 

 

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Las siniestras razones para creer en el Che

July 6th, 2011 HectorNaupari Posted in Jóvenes, pensamiento poítico No Comments »

En América Latina, cuando se pregunta a los taxistas que colocan la imagen del Che en sus vehículos o a los jóvenes que lucen el rostro del guerrillero en coloridas camisetas sus razones para hacer tal cosa, se nos responde con la vaga justificación que el Che “luchó por los pobres” o “por sus ideales”. Esta salida no debe asombrarnos: si lúcidos intelectuales afirman sin titubear que los niños de la Europa del XIX eran explotados bárbaramente, a pesar de la demostración en contrario de distinguidos historiadores económicos como T.S. Ashton y R.M. Hartwell, o economistas como William H. Hutt y Ludwig von Mises, los cuales aclararon cómo la revolución industrial incrementó notablemente la vida de las masas, expandió la natalidad y el bienestar, gentes menos instruidas pueden creer que un asesino en serie es un justiciero social, una suerte de Cristo de los pobres al que hay que adorar y rendir culto.

Un par de ejemplos anecdóticos de esa veneración delirante las encuentro en mis recuerdos: en mis años mozos nos recibía una estatua del Che Guevara a la entrada de la Facultad de Derecho de la Universidad Mayor de San Marcos, hecha con más ganas que con verdadero arte, ante la cual muchos se arrodillaban; incluso, recuerdo que uno de mis condiscípulos de entonces se llamaba Gerardo Che Janampa, en homenaje al médico rosarino, lo que decía con orgullo entonces, como joven y disciplinado socialista que era, y hoy pretende no recordar, convertido ya en dedicado empresario.

Sin embargo, ni los taxistas, ni mi amigo emprendedor, como tampoco los jóvenes latinoamericanos que ostentan el perfil barbudo fotografiado por Korda en sus remeras, leyó nunca un solo libro o artículo escrito por Ernesto Guevara. Les convendría hacerlo: así sabrían que, por su sola condición, serían los primeros en ser ultimados por el autor de América Latina: despertar de un continente. Lo terrible de todo esto es que no lo creerían, incluso luego de leerlo, y afirmarían su fervor guevarista con mayor entusiasmo. Dicho esto, ¿cómo explicar esta adoración por el Che, que desafía toda sensatez, todo llamado de atención sobre su vida destructora, todo recuento pormenorizado de sus crímenes?

Una primera forma de dilucidarlo es definir la pérdida de esta liturgia como el horror al vacío: desacralizar a Ernesto Guevara y mostrarlo como la bestia sanguinaria que en realidad fue, supone, para todos los socialistas, y muchos confundidos, quedarse sin su último apóstol laico. Tras ese paso, sólo les queda la nada, el descreimiento absoluto, la ausencia completa de figuras a las cuales admirar. Ante ese desamparo, la ceguera es la única alternativa.

Una segunda manera de desembrollar la piedad por el Che es entendiendo que su pretendida heroicidad colma en gran medida la perpetua sed socialista latinoamericana por héroes justicieros. Por ello mismo, refleja la profunda cobardía de los socialistas de hoy, que creen que portando una camiseta con su rostro ya han hecho la revolución, cuando sus padres o abuelos fueron efectivamente ofrendados al Dios Moloch del socialismo, así como a su santón y profeta. No olvidemos que dos generaciones de latinoamericanos fueron exterminados en nombre de este genocida, jóvenes que pudieron aportar mucho a sus países y que se convirtieron en guerrilleros por seguir su ejemplo.

Finalmente, hay que considerar el épico esfuerzo del socialismo de nuestras tierras por ocultar la historia real del Che, desbaratando sus hechos reales, modificando sus fechas, hasta llegar a la audacia de desconocer los asesinatos que cometió, dirigió u ordenó; y, por si no fuera poco, dejar bien asentadas las tinieblas del engaño, al ser repetido incesantemente en las aulas escolares y universitarias; reeditado en los textos que aprenden, junto con sus primeras letras, nuestros niños, y ellos mismos, ya jóvenes, en las universidades; o visto, por centenares de espectadores, en películas y documentales.

Pero toda esa circunstancia, a primera vista imposible de revertir, puede ser transformada si nos sujetamos a la verdad. Dar a conocer, incansablemente, los homicidios y transgresiones de Ernesto Guevara es la tarea. El Che mató a más personas que Charles Mason, y debería ser considerado un genocida de los pueblos latinoamericanos, como Stalin y Mao Tse Tung lo fueron para sus propios pueblos. Si dejamos asomar la serena faz de esa evidencia, podremos exorcizar el fatuo ícono que representa falsamente la justicia para los más necesitados. Que así sea.

 

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