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Austeridad y crecimiento

May 25th, 2012 Oscar Ortiz Antelo Posted in Angela Merkel, Barack Obama, Endeudamiento, eurobonos, Francois Hollande, gasto público No Comments »

Twitter: @OscarOrtizA

El debate económico en Europa se concentra entre quienes defienden la austeridad y quienes propugnan el crecimiento. La canciller alemana, Ángela Merkel, sería la paladina de la primera opción y el recientemente elegido presidente francés, François Hollande, el nuevo héroe de quienes propugnan el déficit fiscal para crecer. Este es un falso debate, pues ningún gobernante podría oponerse al crecimiento. Por el contrario, todo Gobierno debe impulsar el desarrollo de su economía para mejorar las condiciones de vida de su población. El problema es cómo lograr un crecimiento que sea sostenible y asentado en las inversiones, la productividad y la competitividad.

Si para promover el crecimiento simplemente bastasen nuevos endeudamientos y mayores déficits, se habría encontrado la fórmula mágica para solucionar las crisis. Sin embargo, habrá que distinguir entre el discurso electoral exitoso de Hollande, que le permitió ganar las elecciones ante una población ávida de esperanza frente a la amenaza de la recesión y el desempleo, de la realidad que tendrá que enfrentar una vez en el Gobierno, como ya le sucedió a Barack Obama, que frustró rápidamente las expectativas de una fácil superación del desempleo y los problemas económicos.

El problema de muchos países europeos es que están sufriendo el sinceramiento de sus economías, después de varios años en los que disfrutaron de un crecimiento basado en el excesivo gasto público, un endeudamiento descontrolado y auges de consumo y burbujas inmobiliarias financiadas por bancos que no cumplieron las normas de prudencia que tanto se pregonan para los países en desarrollo. El problema es que ni estos bancos ni los inversionistas están dispuestos a seguir comprando los bonos de gobiernos deficitarios porque saben que no podrán recuperar su dinero y porque en el mundo existen muchas otras naciones que están creciendo y en las cuales es más rentable y seguro invertir para desarrollar nuevos proyectos privados que financiar a gobiernos insolventes.

Si Alemania sigue creciendo y ha evitado las crisis que están sufriendo otras naciones, no es solo porque tiene sus cuentas equilibradas, sino también porque continúa siendo una de las economías exportadoras más importantes y competitivas del mundo y, por lo tanto, su crecimiento económico se basa en ingresos genuinamente generados por ventas internacionales, en un mundo que ya no se limita a Estados Unidos, Europa y Japón, sino que enfrenta la competencia de nuevas potencias económicas como China, la India, Brasil o Corea del Sur.

Este debate también tiene sus propios referentes para América Latina. Mientras algunos países como Venezuela y Bolivia están estancados a pesar de haber recibido los mayores ingresos de su historia, otros países como Brasil, Colombia, Chile y Perú han crecido y sacado de la pobreza a millones de sus habitantes gracias a aumentos de su producción, exportaciones y competitividad. La realidad también golpeará a Latinoamérica, como ya lo está haciendo con Argentina y ahí veremos una vez más que no hay crecimiento sin productividad.

* Expresidente del Senado de Bolivia.

 

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El euro y la heterodoxia económica

May 17th, 2012 Rodolfo C. Rossi Posted in Alemania, Austeridad, BCE, BRICS, Default, dólar, Endeudamiento, España, Euro, eurobonos, Europa, FMI, Grecia, Heterodoxia, Irlanda, Moneda única, Portugal, Troika, UE No Comments »

rodolfoc.rossi@fibertel.com.ar

La idealización de la “moneda única”

La introducción del Euro como moneda única desde 1999, actualmente vigente  en 17 países de Europa (Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, Eslovaquia, España, Finlandia, Francia, Grecia, Holanda, Italia, Irlanda, Luxemburgo, Malta, Polonia, Portugal, Suecia), constituyó un esfuerzo hacia el intento de convergencia económica entre los mismos, sumamente valorable para nivelar en crecimiento a esa importantísima zona del mundo. Sin embargo, su integración por los países no fue homogénea. La economía de los mismos mostraba, comparativamente, diferentes niveles de competitividad, capitalización y financiamiento. Suprimidas las aduanas, el movimiento de capitales y de personas en la búsqueda de la igualdad de oportunidades no se produjo en la medida esperada. Al contrario. La identidad de los países bien capitalizados y competitivos, en su referencia a los países no tan competitivos, se intensificó.

En reuniones cumbres, se idealizó la constitución de un Estado Económico Europeo, con definidos límites a los déficits fiscales y también al endeudamiento externo de cada uno de los mismos.

La realidad económica y financiera

Es indudable que los países con alto nivel de capitalización en sus empresas presentan ventajas competitivas en relación a los países que, por diversas circunstancias, no tienen tales niveles de capitalización. Los países “fuertes” presentaban costos relativamente altos por la vigencia de niveles de salarios elevados. Se confiaba que, con la moneda única (o sea, sin la posibilidad de una variación competitiva de la relación cambiaria), capitales de tales países emigraran a países menos capitalizados y, en virtud de ello, mejoraría el bienestar social del conjunto. Con el conocimiento pleno de tal desigualdad económica, de difícil solución en el corto plazo, se creó un Fondo de Estabilidad Financiera dentro de la zona, para la provisión de asistencia financiera para los Estados en dificultades.

Sin embargo, la inconsistencia de carecer de una tesorería general y común para todos los miembros componentes de la zona del euro determinó que, fundamentalmente en los últimos años, los países pobres suplieran sus falencias de costos elevados, e incluso niveles de gastos fiscales excesivos, con préstamos soberanos y endeudamiento general. Es de hacer notar que, en el caso de los países con elevadas deudas, deben pagar por tal circunstancia primas de riesgo muy onerosas, y sus pasivos consecuentemente  se vuelven prácticamente insostenibles. La solución obvia frente a tal realidad traumática pero vigente sería que los países deficitarios refinancien sus deudas, en similares condiciones que las naciones  superavitarias. Parecería que el mejor modo de lograr tal objetivo fuera la emisión de eurobonos, con el respaldo conjunto de todos los países de la zona.

La crisis de los países débiles

Es de considerar que, en el camino de enfrentar la crisis de endeudamiento de los países débiles de la zona, existirían las siguientes principales opciones: la lisa y llana admisión de quiebra de los mismos, o los rescates sucesivos por parte del Banco Central Europeo, la Comisión Económica Europea y el Fondo Monetario Internacional; o la emisión de eurobonos, anteriormente comentada.

La quiebra y consecuente desplazamiento de algún país de la Zona Monetaria Única nunca se tuvo en cuenta en la tarea organizativa de la creación del euro, que culminó con el trabajoso Tratado de Maastricht (1992). En la experiencia reciente, en situaciones cercanas al “default” de países como Grecia, Irlanda, Portugal y aún España, los intentos de solución se realizaron con “rescates sucesivos”; Grecia con eliminación de deudas y con postergación de pagos, y en los otros países con relajación de los déficit acordados con las instituciones crediticias mencionadas (Troika).

Por el momento, se fue desplazando la idea de la emisión de eurobonos, considerando los países “fuertes” que el costo de la deuda unificada con los países débiles, en relación al costo de financiamiento de los poderosos, era significativo e injusto de soportar por estos últimos. En definitiva, los países competitivos debían cargar por tal identidad, con un mayor costo financiero.

Consecuente con ello, la opción primaria resultó ser “el de los rescates sucesivos”, con el obvio condicionamiento de un “ajuste económico”, rechazado con rebeldía por las poblaciones.

Soluciones frente a la realidad

Es de estimar que los países de la zona del euro presentan, en su generalidad actual, un déficit fiscal superior a seis puntos del PIB, que duplica lo acordado en sus fundamentos de Maastricht (3% del PIB). También su endeudamiento público supera – aunque no duplica – los límites originales (60% del PIB). La Unión Europea (UE), el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) se guían por el enfoque tradicional de austeridad, pero aun así deben resignarse a la compra masiva de bonos de los países debilitados, emitiendo por su parte bonos de estabilización y crecimiento propios, para evitar la caída en  “dominó” de la deuda soberana y de una buena parte de los bancos privados.

La extraordinaria política de liquidez del BCE determinó que su balance al 28 de febrero pasado supere los 3 billones de Euros (información oficial), con un crecimiento en los últimos 3 meses del 25%. En cifras brutas, la inyección monetaria otorgada por el BCE, a tres años de vencimiento, alcanzó 1,02 billones. La tasa de interés principal es del 1%, su mínimo histórico.

Ideas heterodoxas señalan que los recortes de gastos en una economía deprimida, simplemente, profundizan la depresión. Omiten considerar que, precisamente el dispendio excesivo de “vivir sobre el nivel de los ingresos”, la política de “riqueza sin trabajo”,  “el Estado popular gastador y consumista”, el crecimiento del empleo público, los sobreprecios de la obra pública, la vigencia de una relación cambiaria inadecuada a los niveles reales de productividad, fueron los grandes causantes de los desequilibrios financieros actuales que desde hace algún tiempo se están enfrentando, lógicamente, con las restricciones establecidas, para poder encaminar la economía de los países en particular y de la zona, en general, por causes normales.

La triste realidad

Por la estructura económica que tienen los países miembros, es de juzgar muy difícil el encarrilamiento de la actual zona del euro hacia una unidad económica global. Una solución inmediata de la crisis no existe. Una reducción de los gastos fiscales es dificultosa, por su propia rigidez y altos intereses políticos; una revisión de los ”estados de bienestar” y una reprogramación de las deudas soberanas, tomará un tiempo considerable. En tanto, se intenta evitar un deterioro aún mayor en el valor de los activos con una emisión monetaria de “salvataje” significativa, simultánea a políticas de austeridad de corto plazo y reducciones de los déficits fiscales, en el fundamental proceso de disminuir las desigualdades de costos reales entre los países solventes y los periféricos. La tarea es difícil.

Es probable que Grecia no pueda soportar más una alternativa de ”transformación” y vuelva a su moneda original y, por supuesto a través de una importante desvalorización de la misma, intentar ser competitiva y subsistir. Los mercados ya lo intuyen y, probablemente, el quiebre de ese país no será determinante para el futuro del euro que, de todas maneras, algo se resentirá. Pero, ¿qué pasaría si Alemania, cansada de financiar los desajustes de los países “gastadores con ansias de crecimiento”, dejara el euro? El euro se acabaría y Alemania podría incluso crecer aún mas. Más al estilo de los “BRICS” (Brasil, Rusia, India, China y, recientemente, Sudáfrica) con la franca apertura comercial hacia los países asiáticos. Precisamente, este enfoque ya se estaría notando en estos últimos meses. La heterodoxia es crítica de los países austeros y ahorradores que, en virtud de ello, crecen e invierten.

Las soluciones verdaderas

¿Qué solución o proyecto de solución muestran u ofrecen los “heterodoxos”? Parecería que gustan vivir de lo ajeno. Muestran la permanente necesidad de emitir moneda para gastar, para consumir, para desvalorizarla y “valer cada vez menos como país, como empresa, o como persona”. ¿Es ésa la solución a la paupérrima crítica que hacen a la crisis, producida por carencia de previsión y ahorro?

Es evidente que un futuro incierto para el euro determinaría una mayor revalorización del dólar americano y, con ello, una perspectiva probablemente mediocre  para las otras monedas y para las materias primas. La historia y el presente muestran la verdad en las ideas económicas clásicas y que, como tales, son siempre vigentes y originales, en los buenos tiempos y en los malos.

 

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El cinismo de Hugo Chávez

February 23rd, 2012 FernandoOchoaAntich Posted in corrupción, elecciones, Endeudamiento, Fuerzas Armadas, Henrique Capriles, Hugo Chávez, Inseguridad, Oposición, PDVSA, Venezuela No Comments »

Hugo Chávez está angustiado. No esperaba un número tan importante de votantes en las elecciones primarias de la oposición. Tampoco creyó que fuera posible que los distintos candidatos aceptaran democráticamente la voluntad popular. Su criterio de lo que iba a ocurrir lo resumió su ventrílocuo y flamante encuestador Jesse Chacón cuando mantuvo públicamente que un millón y medio de votos era lo que podía obtener la oposición en una elección primaria. Al conocerse la realidad empezó la campaña para desacreditar a Henrique Capriles  con todo tipo de calumnias. Los ataques realizados por esos personajillos que dirigen La Hojilla pasará a la historia como una de las bajezas más  sorprendentes de nuestro devenir como país, ya que los venezolanos siempre hemos mantenido un elevado sentido de la caballerosidad en la lucha política…

Es tal la magnitud del desespero que el propio Hugo Chávez se ha dedicado a tratar de vulnerar el prestigio de su contendor, sin entender que esa actitud lo que demuestra es miedo. Hay muchos factores que producen ese estremecimiento en el chavismo: el cansancio de la figura de Chávez, su grave enfermedad, la siembra de odios, la inexistente obra de gobierno, la creciente corrupción, la inseguridad en las calles, la quiebra de PDVSA, el endeudamiento nacional, la permanente ineficiencia en toda iniciativa del régimen y pare usted de contar. Ese temor se incrementa al observar en la oposición ventajas indiscutibles: la juventud de Henrique, sus ideas renovadoras, su honestidad, su eficiente obra de gobierno, la unidad monolítica de la oposición, su creciente capacidad organizativa, y fundamentalmente, su fortalecimiento en todos los sectores sociales.

Analizar algunos aspectos de la inconveniente intervención de Hugo Chávez en la sesión solemne de la Asamblea Nacional para conmemorar el Discurso de Angostura permite resaltar aspectos que van a marcar el rumbo de estos meses de campaña electoral. Lo primero a señalar es la sorpresa que produjo ver al presidente de la República -en un homenaje al Libertador- irrespetar su memoria con un discurso totalmente fuera de tono y sin el nivel que exigía dicha conmemoración. Los miembros de la Fuerza Armada deben valorar lo ocurrido, ya que demuestra que la ideología bolivariana enarbolada permanentemente por el régimen es más palabrería de ocasión que verdadero sentimiento patriótico. Además, utilizar como hizo Chávez la espada de Bolívar para tratar de obtener beneficios partidistas es inaceptable y debería causarle vergüenza.

El esfuerzo fundamental del discurso fue dirigido a presentar la supuesta existencia en Venezuela de una lucha de clases entre la burguesía y el pueblo. De una vez se presentó como el defensor de los pobres y acusó a la oposición de representar los intereses de la burguesía, de los yanquis y de los ricos. La lucha de clases fue un concepto marxista que dejó de tener vigencia en medio del fracaso de las revoluciones rusa, china y cubana. Justamente, el surgimiento de la social democracia en Europa Occidental, permitió la posibilidad de alcanzar la convivencia de distintas clases sociales, en medio de importantes avances económicos y sociales. Es la base del Estado de Bienestar.  Es de interés resaltar que la oposición democrática presentó un programa de gran amplitud ideológica, con soluciones pragmáticas de los grandes problemas nacionales.

Otro aspecto del discurso fue tratar de descalificar el resultado de las elecciones primarias. Hizo un gran esfuerzo, pero no lo logró. La posición de la MUD de defender el secreto del voto fue respaldada por numerosos venezolanos, incluyendo a muchísimos chavistas. Es imposible olvidar las listas Tascón y Maisanta. Hugo Chávez quiso comparar la situación que vivió su gobierno al tener que aceptar la decisión de la Corte Suprema de Justicia sobre los hechos del 11 de Abril, y la que tuvo que enfrentar la dirigencia opositora. Son situaciones totalmente distintas. En el primer caso existían razones de fondo para dictar esa decisión: los muertos ocurridos durante la marcha y la renuncia de Hugo Chávez. La decisión del magistrado Carrasquero sólo buscaba desacreditar a la dirigencia opositora e incrementar la abstención en las elecciones del 7 de octubre.

Hugo Chávez no da puntada sin dedal. Buscó desafiar a la oposición, al mantener que él sí reconocería al ganador de los comicios presidenciales, para obligarla a comprometerse públicamente a aceptar los resultados de las elecciones presidenciales que dé el Consejo Nacional Electoral. Está equivocado. Es increíble su cinismo. Un proceso electoral hay que evaluarlo en su conjunto, no sólo el día de las elecciones. El abuso de poder de Hugo Chávez hace que las elecciones sean írritas, aunque no haya fraude en los escrutinios ese día. Si realmente él quiere que la oposición reconozca el resultado electoral, que permita la restructuración equitativa con miembros de la oposición y del chavismo, del Consejo Nacional Electoral y del Tribunal Supremo de Justicia. De todas maneras, el triunfador en las elecciones no lo definirá ningún resultado, sea quien sea que lo dé, sino el sentimiento de los venezolanos.

 

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