Evocracia
Evo Morales ganó la reelección presidencial en Bolivia con más del 60% del voto, una cifra convincente que le otorga mayoría de dos tercios en la Cámara de Senadores. El voto parecería otorgarle a Morales un fuerte apoyo a su agenda gubernamental. Sin embargo, los votantes bolivianos también votaron a favor de otorgar mayor autonomía a los gobiernos regionales. De todos modos, todavía no está claro el marco legal que regirá a las nuevas autonomías por lo que es incierto hasta que punto estas podrán limitar el poder del gobierno central. La elección también consolidó la división oriente/occidente en Bolivia, en donde los tres extensos departamentos del este (Santa Cruz, Beni y Pando) volvieron a apoyar al candidato opositor, mientras que el resto de los departamentos apoyó a Morales.
En mayor o menor medida, Evo Morales tendrá piedra libre para profundizar los cambios que ha prometido. Es incierto cuan beneficiosos tales cambios serán para los bolivianos y en qué medida afectarán el nivel de desarrollo económico del país. Si se mira a la experiencia de otros países que han modificado la constitución para otorgarle al estado poderes ilimitados para controlar la economía y regular la vida de cada uno de sus ciudadanos, las perspectivas no son buenas. De hecho, el ejemplo más reciente es la Venezuela chavista, en donde más de 10 años de reformas y cambios profundos digitados desde el sillón presidencial no han logrado cambiar en lo más mínimo el nivel de prosperidad económica de sus habitantes.
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