¿La Revolución Democrática del Siglo XXI?

El Pais El debate reciente en América Latina ha llevado a clasificar los modelos de gobierno dentro de la región en tres formas. Existe, no obstante, un análisis alternativo que parece cobrar mayor relevancia.

Si el debate se enmarca entre izquierdas y derechas, la izquierda es clasificada de dos maneras: la vegetariana, y la carnívora. La vegetariana es modernizadora; la carnívora es reaccionaria como afirma Álvaro Vargas Llosa en su artículo “En busca de la gema” en Perspectiva, así como lo hace en otras de sus publicaciones, y en el Regreso del Idiota (junto con Alberto Montaner). El colofón de esta izquierda es el Socialismo del Siglo XXI. Al otro lado del espectro, están los gobiernos de centro-derecha­ que junto con la izquierda vegetariana son modernizadores y “entienden que la economía de mercado y el estado de derecho son los cimientos de la modernidad”.

Una alternativa a esta caracterización, es la propuesta de Michael Reid. En su libro The Forgotten Continent, Reid abandona el debate entre izquierda y derecha, y argumenta la existencia de dos modelos: una autocracia populista, liderada por Hugo Chávez y otros, y un modelo democrático reformista, liderado por Chile, Brazil y Mexico principalmente. Reid afirma que sumado a esta división analítica, existe un consenso regional en el manejo macroeconómico: tasas de cambio flotantes, política fiscal mas o menos responsable, y metas inflacionarias vigiladas por bancos centrales más o menos independientes. Adicionalmente, este consenso pone énfasis en el rol del estado y la política social para enfrentar la pobreza y la desigualdad. Fruto de este consenso, América Latina tiene una relativa estabilidad macroeconómica como afirmó recientemente Eduardo Lora.

La aproximación analítica sugerida por Reid, la del modelo democrático reformista, parece mostrarse como alternativa a la “centro derecha” y a la izquierda carnívora. En palabras del recién posesionado presidente de República Dominicana, del cual él es uno de sus impulsores, este modelo recibiría el nombre de Revolución Democrática del Siglo XXI. – por lo menos en su país.

La República Dominicana ha sufrido los efectos de los altos precios de los alimentos y el petróleo, lo cual se ve reflejado entre otros en la posible inflación de dos dígitos al final del año. Pese a ello, Fernández logro asegurar su reelección – acaso como resultado de un crecimiento promedio de 9.5% en los últimos tres años como reportó El País? Su plan para confrontar la crisis, consiste en promover austeridad fiscal congelando salarios y contrataciones en el sector público y reduciendo subsidios a la gasolina. Parte de su revolución democrática, será igualmente una profunda reforma institucional que se apegue a la ley y fortalezca el estado de derecho.   

En el frente externo, Fernández aboga por el comercio con Estados Unidos -mediante CAFTA-DR- y otros países de la región, y recibe petróleo venezolano mediante PetroCaribe.

¿Ofrece la experiencia Dominicana un análisis alternativo para la región? ¿Qué tan diferente es de la izquierda vegetariana?  


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One Response to “¿La Revolución Democrática del Siglo XXI?”

  1. [...] para asegurar que las ventajas del crecimiento lleguen a los más desfavorecidos. Este “modelo democrático reformista” tiene seguidores en la [...]

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