Nación vs. región: raíces históricas del debate por las regalías en Colombia
marcela.escandon@icpcolombia.org
De acuerdo con el conocido historiador británico Malcom Deas, en Colombia, “la historia nacional se define en las regiones”[1]. Si bien para muchos el tema resulta trivial o anacrónico, lo cierto es que la tensión nación-región ha marcado la historia de nuestro país desde el período colonial temprano. Hoy, casi cinco siglos después, el debate sigue vigente con la reforma a las Regalías en Colombia, un enfrentamiento que va más allá de las imágenes estereotipadas de unos alcaldes codiciosos e independistas y de un gobierno ambicioso y centralizador. De esto depende el desarrollo económico de las próximas décadas y el fortalecimiento de una identidad nacional a veces frágil ante las innegables diversidades regionales.
Nación y región: categorías históricas de disputa política
Una de las prioridades en la agenda del gobierno actual es la reforma a las Regalías, un proyecto que, en síntesis, busca redistribuir en todo el país (no solo en las zonas productoras) los recursos provenientes de la explotación minero-energética, bajo los criterios y supervisión del gobierno nacional. Gran polémica ha suscitado la iniciativa, especialmente porque podría ir en contravía del principio de autonomía de los entes territoriales[2] plasmado en la Constitución de 1991.
Pero tales discusiones no son exclusivas de la coyuntura política actual. El debate tiene raíces históricas profundas, que nacen con las disputas políticas y comerciales entre las provincias coloniales, como era el caso de la rivalidad entre Santa Marta y Cartagena en el siglo XVII. Posteriormente, con la transición independista y la mal denominada “Patria Boba”, las divergencias regionales se tradujeron en disputas teóricas de la economía y la política sobre los destinos que debía seguir la Nueva Granada en sus primeros años de vida republicana. Así, el país osciló entre el federalismo y el centralismo, y el debate por el control político desde lo nacional o lo local, por lo cual el colombianista David Bushnell señala que la Nueva Granada independiente era un estado nacional, más no una nación[3]. Ahora bien, siguiendo este recorrido cronológico, vale la pena destacar que –al igual que durante la independencia- las guerras civiles del XIX, la Violencia de mediados del siglo XX y el conflicto armado de las últimas décadas, son todos fenómenos de disputa de poder a nivel local. Incluso períodos e hitos de la historia colombiana, como la Regeneración, la República Liberal, el Frente Nacional y la Constitución de 1991, pueden interpretarse como proyectos nacionales que desde distintas tendencias políticas (o partidistas) buscaban solucionar la cuestión nación-región. Del mismo modo, las preocupaciones de hoy: guerrilla, bandas criminales, restitución de tierras, descentralización, regalías, paz, economía, infraestructura, competitividad, entre otras, se juegan en las regiones.
Reflexión final: La historia nacional está marcada por las pugnas entre el poder central y las expresiones regionales. El debate por las regalías es una expresión actual de la inagotable tensión que genera construir país en medio de la diversidad. Si bien para muchos desarrollistas, con el tema de las Regalías las regiones vuelven a ser la piedra en el zapato de la nación, lo cierto es que no hay claridad entre lo que es la piedra, las medias y el zapato, mucho menos sobre sus fronteras. Si bien el tema ha estado plagado de estereotipos, la discusión no debe reducirse a una necesaria contraposición de la región vs. la nación. De ello, en virtud de esta discusión –que no es entre costeños tramposos y cachacos codiciosos- dependen las posibilidades de desarrollo económico, la superación de la pobreza, e incluso los imaginarios que construimos sobre qué es Colombia, cómo nos relacionamos con nuestros compatriotas y el modelo de nación que queremos –o comunidad imaginada en palabras de Benedict Anderson-.
En la era de las redes sociales, los TLCs, los países emergentes y las cumbres de las Américas, Colombia vuelve a discutir si su desarrollo económico, y por ende, político se debe hacer de lo regional a lo nacional o viceversa. En últimas, la historia de las luchas por la autonomía regional, es la misma historia de los muy complejos y traumáticos esfuerzos por unificar la nación.
Enlaces de interés: A continuación no encontrarán -como esperaban- un par de links que los remitan a los blogs más visitados, o a breves artículos on line. Por el contrario, prefiero “enlazarlos” con dos de los mejores autores de nuestro país, y un par de obras que abordan esta discusión sobre la construcción histórica de la nación, con análisis y perspectivas muy sugestivas, que pueden cambiar sustancialmente lo que pensamos sobre nuestro país y nuestra historia.
- Múnera, Alfonso. El fracaso de la nación: región, clase y raza en el Caribe colombiano, 1717-1821. Bogotá: Banco de la República, El Ancora Editores, 1998. (reimpresión de Editorial Planeta en 2008).
- Posada Carbó, Eduardo. La Nación soñada. Violencia, liberalismo y democracia en Colombia. Bogotá: Grupo Editorial Norma, 2006.
[1] Deas, Malcolm. Citado por: Eduardo Posada Carbó. El Caribe colombiano, una historia regional (1870-1950). Bogotá: El Ancora , 1998, p. 25
[2] Que de acuerdo con el artículo 286 de la Constitución Nacional, son los departamentos, municipios, distritos y territorios indígenas. Sobre estos últimos, vale la pena preguntarse qué contemplará la ley en materia de distribución de regalías.
[3] Bushnell, David. Colombia, una nación a pesar de sí misma. Bogotá: Editorial Planeta, 1994, p. 111
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