Partidos políticos débiles, debates sustanciales relegados: la reelección presidencial en Colombia
El fin de semana anterior, en Colombia, el Partido Social de Unidad Nacional, mejor conocido como Partido de la U, tuvo su segunda asamblea nacional. La reunión convocó a dos mil militantes, según reportaron medios de comunicación. La asamblea de la organización política no fue un proceso en el cual se propusieron, debatieron o legitimaron propuestas programáticas. Tampoco implicó la elección de liderazgos que articulen y representen de manera adecuada las diferentes voces que coexisten al interior del partido. Por el contrario, la masiva reunión sirvió para dos propósitos. Por un lado, el evento aclaró la polémica agenda reeleccionista de la débil organización partidaria afín al presidente Álvaro Uribe. Por otro, proclamó a quienes dirigirán los destinos de la organización política colombiana seguramente por un plazo no mayor a tres meses dados los desacuerdos entre quienes hacen parte de la organización. Los dos elementos evidencian la débil organización interna del Partido de la U y sus metas de corto plazo.
Más allá de un debate sensato acerca de la visión de país por la que esa organización aboga y los caminos para alcanzarla, la Asamblea se concentró en declarar que La U tiene como objetivo principal la reelección del Presidente Álvaro Uribe. En efecto, la gran conclusión del evento masivo consistió en declarar que La U orientará todas sus filas para alcanzar la reelección presidencial, primero en el Congreso y luego en las urnas a través de un referendo. En efecto, Luis Carlos Restrepo -el nuevo director de la colectividad y hasta hace unas semanas Comisionado de Paz del actual gobierno- afirmó a El Espectador que en las próximas semanas comenzará a organizar giras nacionales para promover la aprobación del referendo reeleccionista.
La modificación constitucional se hará por vía de ese mecanismo ya que un grupo de ciudadanos propuso la reforma mediante recolección de firmas. Antes de ir a las urnas, el proyecto debe ser aprobado en el Congreso del país. Los mecanismos usados en la recolección de firmas están en debate. Por un lado, los promotores del referendo excedieron los topes de financiación. Por otro, existen dudas sobre el origen de los fondos que financiaron la campaña de recolección de firmas.
La Asamblea de La U, adicionalmente, confirmó la selección más no la elección de Luis Carlos Restrepo como cabeza principal de la organización. En efecto, como reportó El Tiempo, el ex-Comisionado de Paz fue ungido como director del Partido de manera unánime. Restrepo asumió el liderazgo de la organización política días después de su renuncia. La Asamblea sólo funcionó para ratificar una decisión previamente tomada.
La debilidad del partido, evidente en su asamblea y los resultados de la misma, evidencia un problema adicional. La agenda del Congreso, en oposición a abordar temas que son claves para iniciar o profundizar reformas pendientes, seguirá debilitada durante los próximos meses. Los “partidos”, como el de La U, no agregan las demandas ciudadanas y en consecuencia no las pueden convertir en prioridades de política pública que sean el elemento inicial de una negociación legislativa. En suma, no están cumpliendo su rol de partidos políticos en un sistema democrático. Sólo satisfacen intereses de corto plazo.
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